Marchar, hasta que los femicidios dejen de ser costumbre

Género 10 de julio de 2017 Por
La Plata. Se realizó una marcha para exigir justicia por el femicidio de María Emma Córdoba en Punta Lara. (Escribe Pamela Pía López para Diario Nep / Otra Agenda).
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Hoy la calle nos volvió a encontrar, con el corazón roto, pero los sueños intactos. Los corazones rotos de la familia de Emma, sus amigas/os, sus compañeros/as y los de cada persona que se le estremece el cuerpo al conocer el femicidio de esta joven. Emma se suma a las más de 60 que murieron en manos de varones patriarcales en nuestro país en lo que va del año.

Los corazones están rotos, como los números que arrojan la espeluznante cifra de que cada 18 horas muere una mujer en Argentina, solo por ser mujer. Mueren en manos de varones patriarcales. Frente a una justicia ciega. En la cara de un Estado esmerado en reducirse. Frente a los ojos de un gobierno que no hace más que desmantelar las políticas públicas relacionadas a la prevención y la erradicación de la violencia de género.

Nos matan, en nuestras narices. En mis narices y en tu nariz. Entonces, cuando a tanta violencia se le suma tanta impunidad, duele el doble. Duele en el alma y en el cuerpo que se anche la lista de compañeras que tenemos que nombrar en pasado. Que no están. Que nos la quitaron a golpes. A puñaladas. A violaciones. Prendidas fuego. El dolor es inmenso. Y quizás, transformar el dolor en fortaleza es la urgente tarea.

Los sueños intactos de un país libre de machismos y violencias se vuelven nuestro faro de luz entre tanta oscuridad. Los sueños de una patria donde cada compañera vuelva sana y salva, no puede ser una utopía. Deben ser los sueños por los cuales debemos trabajar y construir cada día, codo a codo, hasta materializarlos.

Que los sueños nos permitan (re)pensarnos como sujetas/os, que nos permita discutirle a este sistema patriarcal, violento, asesino, feroz. Que nos permita soñar y materializar un mundo que no esté pensado solo para hombres. Que a los hombres les avergüencen sus privilegios. Que los dimensionen y los discutan. Que los resignen. Que entiendan que nos están matando. Que su sistema deje de tener sustento en nuestra masacre.

Hacernos fuertes y hacernos juntas. Luchar. Que más temprano que tarde, el miedo cambiará de bando. Fortalecernos, que nuestros sueños sigan intactos, hasta convertirlos en realidades. Encontrarnos, con los corazones rotos, pero en pie de lucha, con la memoria de nuestras compañeras intacta. Con la bandera de Emma, al lado de la de todas las que no están. En alto. Encontrarnos, solidarizarnos, abrazarnos para marchar, hasta que los femicidios dejen de ser costumbre.

Foto: Info Platense

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