COMUNIDAD NEP banner

Ya no quedarán ni borrachos

Especiales 02 de septiembre de 2018 Por
Una pincelada por el barrio porteño de San Telmo, donde el avance inmobiliario tiene que ver más con la uniformidad capitalista que con los rasgos y firuletes que caracterizaron un tiempo. ¿Llegará el tiempo donde todo sea igual?  
SJLUYda7z_930x525__1

Domingo, 19. 30 hs., es un excelente momento para divagar por el Mercado de San Telmo, e ir en busca de un café con leche con medialunas o tostadas que aún se sirven en estos reductos que tienen una mezcla de bodegón y de café de la década de los ´80. Son espacios gestionados en familia y con los integrantes despachando a full.

Sin embargo, más allá de las tazas y platillos que vuelan a cada momento, o de una mila napolitana con fritas que sale a deshora y con aceite que rebalsa, lo que apura por estos momentos es la llegada de capitales extranjeros al reducto fundado en 1897, y que fuera escondite de pescadores y maleantes que repartían dinero entre los puesteros.

Ahora, como lo podría haber dicho mucho mejor Enrique Santos Discepolo: en el Mercadito se puede tomar Té de Ceilán, o se puede tomar pocillos de café del mundo sentándose en una de las incómodas mesas de Café Town, o comer empanadas o dulce de leches de ninguna región, o vinos de ningún lugar, o panes franceses, en fin consumir globalización.

Las cadenas avanzan en detrimento de los negocios familiares, pero también avanzan en detrimento del gesto, de la amabilidad, de la falta de repetirse y re crearse nuevamente; avanzan y rompen con el tejido de relaciones sociales construidas durante siglos, desde que el río estaba a las puertas de la Casa Rosada. Hay, había, una forma de esperarse, de pararse, de fumar, de olvidar y sí, hasta de enojarse: con los mozos, con los pulperos, con los cantineros, figuras cada vez más desaparecidas.

Ahora, prima la atención tan personalizada que ya parece robotizada. No hay un poco más, no hay nada que se salga de los bordes.

El speech mcdolniano trituró la improvisación de la conversación, lo artesanal de las palabras que se comen el aire. Y ahora lo nuevo es que donde había un bar o un negocio familiar que resistía  todos los mandatos de malos gobiernos y gobernantes, ahora hay una cadena de negocios que reportan en las Islas Caimán o vaya uno a saber dónde.

0715mercadosantelmog-07

La piba que nos atiende tiene resaca. Y eso es maravilloso. Viste una campera grandísima, como para poner los brazos en los abultados bolsillos y que así el cuerpo descanse de tanto baile de madrugada. Su padre de bigotes, detrás, en la cocina metiendo pizza y sudando por un horno que cada día funciona mejor. Son un equipo perfecto.

-¿Qué pasó con el bar de había enfrente?

-Cerrado por el avance de los negocios gourment

-Está difícil?

-Sí, pero nosotros resistimos, y lo hacemos porque tenemos precios baratos. Acá viene el que viaja en el Roca todos los días.

Ningún candidato o político ha tenido como propuesta de campaña, por ejemplo: “voy abrir clubes por todos lados, porque el tejido social está destruido” o “voy abrir comedores y bares del Estado con el único objetivo de que la gente vuelva a reunirse nuevamente alrededor de una mesa y no de forma individual frente a una pantalla”.

Seria lindo.

El borracho estilo almanaque de Molina Campos hace décadas que está desaparecido. Era un borracho cansino, bueno y hasta amable, pero de difícil comprensión. Era un ruido en el sistema tener en la escena un tipo que hablaba de amor o se dormía en la mesa, y no se ponía a producir. Porque estamos solo para eso, claro.

GIF REMERA CATALEJO

Te puede interesar