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Las batallas de las nuevas generaciones por los derechos humanos, contra las injusticias y la desigualdad

Derechos Humanos 25 de octubre de 2018 Por
Con presencia trenquelauquense comienza la 17° edición de "Jóvenes y Memoria" en Chapadmalal.
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Más de 13 mil jóvenes de escuelas secundarias y organizaciones territoriales de toda la provincia de Buenos Aires participarán en Chapadmalal del XVII encuentro final de Jóvenes y Memoria, organizado por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM). “Este programa fortalece la participación social de las nuevas generaciones y construye los valores que hacen a nuestra democracia”, señaló el presidente de la CPM, Adolfo Pérez Esquivel. Como sucede desde el año 2002, la memoria, los derechos humanos y la política siguen convocando masivamente a la juventud: “Pensamos Chapa como un espacio donde nuestras voces se enredan en un sueño colectivo”, dicen los que pasaron años anteriores. El XVII encuentro de Jóvenes y Memoria comienza el viernes 26 y termina el 9 de diciembre.

 “Partimos de una premisa fundamental y es que no hay pueblo sin memoria y no hay memoria sin acción. Por eso hablamos de una memoria para intervenir, la transmisión de ese pasado debe servir para que no vuelva pasar, sí, pero también tiene que servir para fortalecer la conciencia crítica y construir un sociedad más justa”, reflexiona Adolfo Pérez Esquivel sobre Jóvenes y Memoria, el programa educativo que la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) puso en marcha en 2002.

Aunque no expresen completamente la experiencia del programa, los números dan magnitud al relato: 13 mil jóvenes, más de 2 mil educadores, 803 escuelas y 262 organizaciones políticas, sociales y culturales de toda la provincia de Buenos Aires participarán del XVII encuentro de cierre en el complejo turístico de Chapadmalal entre el 26 de octubre y el 9 de diciembre.

Durante estos 44 días de encuentro, cada grupo presentará el trabajo de investigación que realizaron durante todo un año de trabajo y compartirán esa experiencia con otros y otras. Proyectos de investigación que desde la escuela, el barrio o la organización recuperan las memorias del terrorismo de Estado y denuncian las violaciones a los derechos humanos en el presente. “No sólo venimos a contar lo que somos y lo que hacemos, también estamos para escuchar y aprender del resto. Pensamos Chapa como un espacio donde se despiertan las voces, se enredan y construyen nuestros objetivos desde el sueño colectivo”, dicen los chicos y chicas que ya pasaron.

El programa cumple 17 años. En todo este tiempo, participaron más de 100.000 jóvenes de 8.600 escuelas y organizaciones territoriales. 17 años de encuentros, de crecimiento. “Tiene vigencia en el tiempo porque es una transmisión de ética y valores que hacen a la democracia, a la conquista de derechos y la búsqueda de la igualdad para todos y todas. Jóvenes y Memoria es la posibilidad de construir un nuevo modo de estar en el mundo”, asegura el presidente de la CPM y Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

En cada encuentro, las y los jóvenes elaboran un manifiesto para intentar contar su experiencia en el programa que al mismo tiempo se convierte en un legado la activación y la participación. Esos relatos son una definición del sentido pedagógico y político de Jóvenes y Memoria: “Nosotres hacemos Chapa, dejamos nuestra huella, hacemos historia. Caminamos juntes para transformar la realidad. Para marcar un antes y un después en nuestra historia. Para desear. Para poder hacer. Para cuidar y mantener la memoria. Porque no hay verdad sin memoria”, resumen.

Este año, bajo la consigna Nuestra libertad es su amenaza, construyamos el nosotres, Jóvenes y Memoria vuelve a reforzar ese sentido pedagógico: la participación de las nuevas generaciones en la lucha contra las injusticias. “En un momento de retroceso en las políticas de derechos humanos por parte del gobierno nacional. Este programa es una luz que ilumina la memoria y fortalece la participación social de los jóvenes frente a la pobreza, la desocupación, el hambre y la violencia”, cierra Pérez Esquivel. Los derechos humanos como un principio político para la construcción de una sociedad más democrática.

Las historias de Chapa 2018

El viernes 26 llegarán al complejo turístico de Chapadmalal los primeros equipos de investigación de los distritos de Morón, Carlos Casares, General Lavalle, Lomas de Zamora, Chacabuco, Carlos Tejedor y Olavarría. La apertura del XVII encuentro de Jóvenes y Memoria será a las 14 horas con la presentación en el auditorio de los primeros tres trabajos de producción.

Desde su creación, el programa entendió que en los procesos de transmisión de memoria las nuevas generaciones debían ocupar un rol protagónico; en todos estos años de vida democrática, las y los jóvenes acompañaron las políticas de memoria, verdad y justicia. Estudiantes y docentes de la Escuela Secundaria 1 de General Lavalle, a partir de un trabajo de investigación en Jóvenes y Memoria, impulsaron la señalización del cementerio y la creación del sitio de memoria.

A pesar de la ordenanza, aprobada por unanimidad hace poco más de un año, poco se avanzó en la gestión del sitio. El ejecutivo municipal todavía no cedió un lugar físico para el funcionamiento del espacio e, incluso, jóvenes y docentes, advirtieron con preocupación que existe la posibilidad de que se construya un crematorio en una zona del cementerio que sostienen es necesario preservar.

Los trabajos sobre la memoria del pasado reciente comparten escena con las investigaciones sobre las violencias y desigualdades del presente. “Cristian era ante la mirada de algunos un gay cualquiera, de un barrio pobre, de una familia pobre, en una escuela chiquita de algún lugar del conurbano”, cuentan las y los jóvenes de la EES N 77 de Lomas de Zamora sobre su proyecto de investigación Si nos tocan a uno, nos tocan a todos. Dicen que cuentan la historia de Cristian para que su muerte no sea “una muerte más”.

Cristian Medina desapareció el 9 de marzo alrededor de las 20 horas; cuatro días después su cuerpo apareció en un basural de Quilmes con signos de haber sido torturado. Cristian era alumno de la EES 77 y era un joven trans. La escuela tuvo un rol importante en la contención de Cristian al momento de elegir y expresar libremente su sexualidad, y también fue muy activa en su búsqueda y luego en el reclamo de justicia.

Sus compañeros y compañeras de escuela denuncian un crimen de odio por identidad de género. Y sospechan también que la policía está involucrada. Tienen pruebas para decirlo: el subcomisario mayor de la departamental de Quilmes, Fabián Alarcón, fue separado del cargo por desviar la investigación y plantar pruebas falsas.

Violencia de género y el derecho a vivir con seguridad y libertad la identidad autopercibida es una de las líneas de trabajo que se abordarán en los talleres de debate y producción que se realizan en el marco del encuentro. Otro de los ejes de análisis será la violencia institucional. En los últimos años, de manera constante, fue creciendo el número de trabajos de investigación sobre las violencias por parte de las fuerzas de seguridad.

En la apertura del encuentro, la EES Manuel Dorrego de Morón presentará la obra teatral Cabeza de tortuga. El gatillo del orden. Detenciones, cacheos, pedidos de documentos, desalojo de espacios públicos donde están en grupos, enumeran en su trabajo de investigación. Estas prácticas violentas dicen se inscriben en la estrategia de militarización de los barrios.

“La mayoría de los jóvenes fueron víctimas en el último tiempo de algunas de estas prácticas policiales. Morón está particularmente policializada. Para nosotros eran importante dos cosas: por un lado, que los chicos y chicas tengan información sobre cómo actuar, qué garantías y derechos tienen, qué no puede hacer la policía. Y por otro lado, poder trabajar el tema conceptualmente porque, para muchos de estos jóvenes, es la primera que piensan y discute en términos teóricos qué es la violencia institucional”, dicen Mariela Rizzo, docente coordinadora del proyecto. “Creo que el aporte de este trabajo es comprender la gravedad institucional que implica la violencia policial”, agrega.

Hay un hilo que atraviesa estas tres historias: la escuela y su intervención en el territorio, para impulsar un proyecto de ordenanza, para reclamar justicia o para denunciar la violencia institucional. El encuentro no puedo no pensarse en el marco de la grave situación que pasan muchas de las escuelas públicas de toda la provincia. Derecho a la educación es el tercer pilar temático que estará presente en los talleres que realicen los y las jóvenes durante los 44 días en Chapadmalal.

Las escuelas y las organizaciones. El pasado que no pasa, la memoria como acción y las luchas en el presente. 17 años después, Jóvenes y Memoria sigue consolidándose como una política pública en educación y derechos humanos, un proyecto pedagógico y político que le da centralidad a las nuevas generaciones. Esta vez, y por segundo año consecutivo, la secretaría de derechos humanos de la Provincia financió el transporte de los contingentes que participarán del encuentro en Chapadmalal. Esa conquista es fruto del trabajo que, con compromiso y convicción, realizan los jóvenes cada día en sus escuelas, barrios y ciudades.

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