¿Cómo se sigue sin Anahí?

Género 07 de agosto de 2017 Por
"Y qué impotencia sentirme muerta cuando todas las noches vuelvo a casa. Y qué vergüenza sentirme privilegiada de volver. Y qué dolor esa vergüenza. Qué dolor que sea un privilegio" escribe Pamela Pía López, la autora de este relato.
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Cada femicidio que pasa me resulta más difícil de escribir. Es por eso que tardé tanto. A veces duele tanto que es imposible traducir en letras tal dolor, ¿Qué diría? ¿A quién? ¿Cómo se explica? ¿Cómo se empieza? ¿Cómo se sigue sin Anahí?

¿Como escribir si cada 18 horas nos matan una más?

Tenía 16 años Anahí, 16. Quién podría enumerar la lista de sueños que le quedaron sin cumplir. Quién podría devolverle la sonrisa a la familia. La esperanza a las más niñas. Los sueños a sus amigas. La seguridad a las jóvenes. ¿Quién?

Si la lista se agranda a pasos agigantados y los femicidas no nos dan respiro. Ni el patriarcado, ni la cultura, ni el sentido común, ni el periodismo amarillista, ni los machos prepotentes.

¿Cómo enseñamos a nuestras niñas que crezcan en libertad si la libertad la pagamos con la vida?

¿Cuándo termina ésto? ¿Cuánto dolor más podremos soportar si cada 18 horas volvemos a morir, todas, un poco más?

¿Qué y como escribir si muero con cada mujer cada 18 horas?

Y qué impotencia sentirme muerta cuando todas las noches vuelvo a casa. Y qué vergüenza sentirme privilegiada de volver. Y qué dolor esa vergüenza. Qué dolor que sea un privilegio.

Perdón Anahí. Perdón por la vergüenza, la impotencia, el dolor y ésta culpa que no acaba. Perdón por no tener a todos los asesinos presos. Perdón las crianzas de machos prepotentes.

Perdón no haber podido eliminar ésta cultura patriarcal. Perdón por no llegar a hacerlo a tiempo. Perdón.

Perdoname, perdonanos. Necesitamos nos perdones, a éste puño de mujeres que no se rinden, que no entregan la batalla por mucho que el corazón duela. Perdón. Te prometo, también en nombre de ellas, seguir trabajando, militando con ovario y corazón para cambiar éste sistema, para que todas volvamos a casa, para dejar de sentir vergüenza, para que la culpa no nos quite el sueño, para que el miedo cambie de bando.

En tu nombre, y en las de todas las caídas en ésta lucha.

Anahí, siempre vas a estar presente.

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