COMUNIDAD NEP banner

¿Cómo puede molestar medio grano de arena?

Derechos Humanos 27 de noviembre de 2018 Por
Una crónica sobre el encuentro realizado el sábado en Plaza San Martín, al cumplirse un año del asesinato de Rafael Nahuel.
24774768_2278928565666828_708542034847680693_n

Por Pablo Carabelli

Una vez más lo hicimos. A contrapelo de la lógica, y a pesar del disgusto manifestado por algunos que no se movilizan, vaya a saber por qué.

Llegamos con Mariana a la Plaza San Martín, justo antes de las 18 horas. Como siempre estacionamos del “lado de atrás” de la Plaza, y con una bandera enrollada y la representación tridimensional de Rafael (que hizo Mariana con su habitual destreza) encaramos un monumento bastante poblado de jóvenes, en plan de tarde dominguera al aire libre.

Al aire libre pero con bastante ruido. De movida nomás, nos dimos cuenta que esta vez el megáfono iba a quedar en la mochila, ya que sobre la Villegas había varios vehículos (una camioneta acompañada de banderines, un par de autos a su lado) con parlantes que nada tenían que envidiarle a un equipo de sonido “profesional”.

Tanto en el mástil (que suele ser “sede” de muchas de nuestras actividades) como a sus costados, había grupos de vecinos de variadas edades disfrutando del sonido ambiente y de la estadía en el “centro-centro” de nuestra ciudad. Así que optamos por “instalarnos” delante del retoño del pino de San Lorenzo, un lugar que no solemos elegir pero que en esa tarde de Plaza tan concurrida era uno de los pocos “libres” (ese “retoño”, árbol de gran porte desde hace muchas décadas, fue plantado por Don Ricardo Carabelli, uno de mis tíos abuelos, que dejó una huella muy significativa como Director de Parques y Jardines del Municipio allá lejos y hace tiempo).

El viento, como siempre, dificultó el despliegue de la bandera, y desprendió un par de hojas que decían “RAFAEL NAHUEL: ¡Presente!” y “RAFAEL NAHUEL, 22 años, ASESINADO el 25/11/2017 por un grupo de Prefectos”. Una señora que estaba sentada en el banco de al lado se acercó gentilmente a levantar del piso uno de los papeles, y eso condujo al primer diálogo acerca del motivo de nuestra presencia. La señora conocía el caso del joven mapuche.

Entonces llegó Vicky, docente y compañera del grupo de vecinos movilizados por la salud ambiental. Ella es un puntal de la Ronda de los Martes, y como sabemos que es sensible a los sufrimientos de los pueblos originarios la habíamos invitado para este domingo. Vicky no falló.

Luego apareció Emilia, familiar de varios desaparecidos ligados a Trenque Lauquen. De más está decir que sabía de la flamante existencia de un libro, escrito por el periodista Santiago Rey, que cuenta el destino de Rafael Nahuel. Se llama “Silenciar la muerte”, e intuimos que no va a pasar mucho tiempo antes de que Emilia, sobrina de Alicia y prima de Nora y Susana, done ese texto a la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer.

A continuación, Néstor, un integrante de la Comisión por los Derechos Humanos desde el “minuto 0”, llegó para sumarse a la charla sobre el aniversario de la muerte de Rafael, pero también acerca de los asesinatos de Rodolfo Orellana y Marcos Soria, ambos integrantes de organizaciones sociales referenciadas en la CTEP, uno en La Matanza y el otro en Córdoba (con policías provinciales sospechados de ser verdugos de ocasión).

Poco después, Jani y Juana se aproximaron, bajando abruptamente el promedio de edad de los presentes, para aportar calor humano y análisis agudos de la actualidad, como lo hacen en el 99% de las “movidas” de DDHH. Encima traían equipo de mate.

Alejandro también se acordó de la cita, a la que trajo interesantes reflexiones, provocando por momentos alguna sonrisa con ciertos comentarios irónicos.

De pronto, dos pibas, una adolescente y una niña, vinieron desde la zona central de la Plaza para preguntarnos tímidamente qué hacíamos con esa bandera. Les explicamos e invitamos a que miraran la bandera desde el frente, así como la representación tridimensional del joven mapuche. Leyeron detenidamente, y después de agradecer la información volvieron al monumento a San Martín.

Muchos, pero muchos, que paseaban caminando, miraban con detenimiento tanto la bandera como el “modelo” de Rafael hecho en porcelana fría y otros materiales. A pesar de que no hubo periodistas (aparte de Alejandro) y tampoco nosotros tomamos una sola foto con los teléfonos, difícilmente se podrá decir que el reclamo pasó inadvertido.

Como tampoco nos pasa inadvertida la represión que hace un rato, en el mediodía de este lunes 26 de noviembre, la policía de Río Negro desató sobre el centenar de personas que marcharon hacia el juzgado federal de Bariloche. Fueron detenidos familiares de Rafael, mientras que se preparaba además una represión en la zona donde asesinaron por la espalda al joven, hace un año (Villa Mascardi). Su madre dijo hoy: “Seamos muchos o poquitos, nosotros siempre vamos a seguir marchando para pedir que los asesinos de Rafita estén presos”, reiterando que el cabo primero de Prefectura Francisco Javier Pintos, de cuyo fusil salió el disparo mortal, sigue libre y sin ser procesado.       

Finalmente, Beatriz y Fidel se sumaron, poco antes de que comenzaran las actividades por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en ese centro de la Plaza donde acto seguido nos dirigimos, porque las luchas populares no se contraponen, sino que se complementan

Sólo un grano de arena, o medio grano, para no consentir que Rafael Nahuel sea olvidado y sus asesinos queden impunes. Sin embargo, como esa partícula que se mete en una zapatilla o zapato, parece que el hecho de que nos animemos a ir a la Plaza molesta a varios, que bien podrían ser parte, el día que lo decidan, de alguno de los múltiples grupos de vecinos que llegan al espacio público por algún pedido de Verdad y Justicia (el que deseen acompañar desde su libre albedrío). Háganlo, se van a sentir mejor que si solamente se dedican a mover los dedos sobre un teclado.

GIF REMERA CATALEJO

Te puede interesar