No Cambiamos, sólo retrocedemos

Derechos Humanos 09 de agosto de 2017 Por
Un artículo de la periodista Pamela Pía López sobre la desaparición de Santiago Maldonado y la "República Autónoma Mapuche" que ve la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
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La Ministra de Seguridad Patricia Bullrich anunció: "No vamos a permitir una república autónoma mapuche en medio de la Argentina", en relación al conflicto que atraviesa el actual gobierno con la postura de resistencia del pueblo Mapuche en el sur de Argentina.

Dicha frase fue reproducida de manera malintencionada en todos los medios de comunicación masivos del país. La búsqueda de generar miedo en la sociedad se vuelve el hilo conductor de una operación mediática que se sostiene en la violencia simbólica, el odio y el racismo.

El discurso generador de “un otro” dentro del orden de lo social, un enemigo criminal que nos imposibilite que se lo reconozca como sujeto de derecho no es una novedad. Es el histórico recurso que tienen las clases dominantes para la legitimación del aparato represor del Estado. Del uso de la violencia como única vía posible.

Mucho se ha dicho de la comunidad Mapuche en los últimos días. Menos que pueblo Mapuche existe en nuestro territorio muchísimo antes de que Argentina se constituya como República. Que la masacre a los pueblos originarios en Nuestra América, -de la que hacen parte la comunidad Mapuche-, se realizó con una espada en una mano y con la cruz cristiana en la otra. Y que fue el genocidio más grande la historia de la humanidad.

Los dichos de La Ministra de Seguridad además de ser intencionados, son desinformados. “La Nación Autónoma Mapuche” de la que habla, es el Wall Mapu (en mapudungun territorio circundante) y data del siglo XVII. En decir, que ya estaba constituido mucho antes de Chile y de Argentina y que, en todo caso, lo que ocurrió fue que ambos territorios fundaron naciones desconociendo (de manera intencionada) la existencia de esta comunidad.

La invisibilización de los pueblos originarios se circunscriben en nuestra historia como Nación. La prueba de ello es la mal llamada “Campañas al Desierto” del General Julio Argentino Roca. Desde que se ingresa a la escuela en nuestro país se enseña que Roca fue un prócer, y que su mayor conquista fue “Las Campañas al Desierto”.

Estas nociones nos educan naturalizando la masacre y la invisibilización. Ni la Patagonia ni la pampa húmeda estaban desiertas. Estaban pobladas de originarias y originarios que fueron despejados de sus costumbres, cuando no convertidas en esclavas sexuales, asesinadas y asesinados. Masacrados.

Se naturalizó el genocidio hace años y a lo largo de la historia. No se puede permitir que se vuelva a naturalizar. Las clases dominantes mediante su poder hegemónico está operando en distintas esferas para buscar el consenso social frente a la represión de la comunidad Mapuche. Pero además de eso, generan desinformación en la sociedad y corren el eje del debate constantemente para que no se discuta lo que es importante.

Están vendiendo las reservas de los recursos naturales de nuestro país. Están extranjerizando los bosques y las aguas del sur argentino y las están poniendo en manos de empresarios extranjeros. Lo hacen con completa impunidad y quienes están en contra se vuelven víctimas de la represión.

Al saqueo de nuestro suelo lo está resolviendo puertas adentro el Presidente de la Nación con los empresarios más ricos del mundo. En la calle solo se reciben palos, gases lacrimógenos y balazos. Una represión que da cuenta de la naturalización de la violencia ejercida hacia los pueblos originarios que nos retrocede a doscientos años atrás. Un hecho que revela el lado más oscuro de la impunidad: Gendarmería desapareció a Santiago Maldonado.

El joven tiene 27 y pertenece a la Comunidad Pu Lof. Está desaparecido desde el 1 de agosto cuando gendarmería reprimió la comunidad mapuche ubicada en Cushamen, Chubut. Los argumentos utilizados por Patricia Bullrich se asemejan a los utilizados por el aparato represor de la última dictadura cívico militar. La ministra segura que no se puede confirmar que Santiago estuvo en el momento de la represión y los rastrillajes de los camiones de gendarmería no arrojan datos porque fueron lavados con anterioridad.

Lo cierto es que Santiago lleva nueve días desaparecido. Y exigir su inmediata aparición con vida es la urgente tarea de nuestro pueblo. Si esto no ocurre, nos veremos obligados a convivir con las añejas violencias estatales, los espacios más rancios de la política. El gobierno quedó, una vez más, en evidencia: esto no es un cambio, es un atroz retroceso.

Foto: M.A.F.I.A.

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