Exitosos chantas

Información General 22 de septiembre de 2017 Por
Un artículo de opinión, por Pablo E. Carabelli.
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Luego de unas PASO en que cosechó algo más de un tercio de adhesión en el total nacional, y con la perspectiva de consolidar esos resultados en octubre (incluso revirtiendo la estrecha derrota en la provincia de Buenos Aires), ‘Cambiemos’ se muestra confiado y desafiante, como si menos de 4 de cada 10 votos fueran suficientes para legitimar políticas nítidamente antidemocráticas.

Según el periodista Roberto Navarro, recientemente cesanteado de C5N y Radio 10, apenas una semana después del 13 de agosto el Gobierno nacional ya había definido que lo quería afuera de esos medios, porque las investigaciones del equipo de periodistas que Navarro dirige le resultaban absolutamente “indigestas”. Si para presionar a los directivos de las empresas periodísticas había que amenazar con decenas de causas judiciales, como para que uno de ellos le reconociera al conductor despedido que “O te echamos o voy preso”, ¿qué problema hay?

Un problema efectivamente hay, y es la flagrante contradicción entre declaraciones y acciones. Hacemos campaña cantando loas a “la libertad de expresión”, y cuando somos gobierno presionamos a todo medio y todo periodista que no sea condescendiente con la gestión. Vaciamos de televidentes y radioescuchas a los medios públicos pero fingimos que están “todas las voces” representadas en programaciones que no estimulan a nadie. ¿No es absurdo? Lo sería si realmente nos interesaran los medios públicos, y no su deterioro paulatino hasta la virtual extinción, para que no sean competencia de amigos-empresarios que tienen en los medios de comunicación una parte menor de sus intereses (menor y fundamental, porque los utilizan para hacer cualquier otro tipo de negocios exitosos).

Dijimos en campaña que no quitaríamos derecho adquirido alguno, pero luego gestionamos eliminando hasta las pensiones por invalidez. Y cuando una jueza ordena devolver lo quitado, apelamos la decisión para no reintegrar ‘un mango’ pese a que nos llenamos la boca hablando del respeto por las decisiones judiciales, y seguiremos propagando que estamos más que bien dispuestos a reparar ‘errores involuntarios’. Justificamos esta y otras “podas” por el déficit y la necesidad de ahorrar recursos del erario público, pero a la vez destinamos más de 400 millones de pesos por día en concepto de intereses de las Lebacs, premiando a los amigos que participan con entusiasmo de la “bicicleta financiera”.

Tratamos de disimular la realidad de un tarifazo de los servicios públicos dividiendo el cobro pre-elecciones en tantas cuotas como haga falta para que no se note lo que después de octubre será innegable, y motivo de cataratas de insultos, pero, ¿qué nos va a importar que nos puteen si están los votos dentro de la urna y derrotamos a la yegua-puta-montonera?

Publicamos un aviso de búsqueda de Santiago Andrés Maldonado, ofreciendo dos millones de pesos de recompensa para quién aporte algún dato que no apunte a lo que sabemos perfectamente desde el 1 de agosto: que el artesano no ‘se hizo humo’ (como escribió un amigo en “Clarín”) sino que lo capturó nuestra fuerza de seguridad preferida, esa gran Gendarmería nacional que acaba de regalarnos, a cambio de nuestro encubrimiento, una conclusión tan anhelada como la del asesinato del fiscal (en vez de su suicidio, planteado por los peritos del Cuerpo Médico Forense de la Suprema Corte, porque, ¿cómo íbamos a ganar una elección presidencial con Nisman suicidado y no asesinado por el comando iraní-cubano-venezolano, con un karateca incluido?).

Algunos nos quieren presentar como “exitosos chantas”. Muy bien por el adjetivo, dejemos el otro término de lado, en aras de la precisión, porque unos “chantas” no serían tan peligrosos para esa mayoría de argentinos que jamás nos votarán. Con mantener engañada a una primera minoría alcanza y sobra, y el desengaño, que sabemos inevitable, viene lento; por ahí, quién les dice que no nos permite un segundo y un tercer mandato (los porteños son una muestra gratis, ¡qué fácil es sugestionar al ciudadano con algunas manos de pintura y un llamado permanente al diálogo… diálogo no, eh, “llamado al diálogo”, que no es lo mismo pero da igual!).

¡Ah!, ahí pasa Jaime...

- ¡Jaime! ¡Jaime! ¡Esperá! ¿Cuál es la línea para mañana?

Imagen: La Izquierda Diario

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