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Espionaje y patrullero, ante los riesgos de la poesía

Derechos Humanos 21 de octubre de 2017 Por
La marcha por Verdad y Justicia para Santiago Maldonado tuvo espionaje en Trenque Lauquen. Policía de civil siguió la marcha filmando con un teléfono y luego usó el Municipio como una especie de Subcomisaría. Desde el hall, donde había más efectivos, llamaron a un patrullero.
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Hay épocas en que la poesía se espanta de las almas

benditas y de los espíritus sin mácula que cuentan

estrellas ante las sombras del río…

Y otra cosa no sale hoy. Casi ninguna canción en una marcha distinta. La plaza que nos abraza y los niños con sus Santiagos que no paran de volar. Un poema en un día de mierda es como el abrazo que nos da la Plaza. Entonces, un poema, o dos, porque lo que leyó Pablo, ése que hablaba de que Santiago nos tatúe estrellas en los ojos para poder mirarnos con un poco más de ternura y esperanza... Fueron dos. Se podría hablar de provocación. Dos poemas, las caras de Santiago caminando por la Villegas.

Y Alicia apunta y dispara con el megáfono:

Hay épocas en que la poesía pierde la buena medida,

el buen tono, la buena contemplación, el buen amor,

el buen humor, la buena razón y el buen apetito

con que los cuerpos abren las puertas del destino…

Entonces en la escena del crimen hay poesía, chicos. Y perros, varios perros. Bastante gente, los mismos de siempre y algunos más. Muchos jóvenes. Y el "zorro bueno", que ya forma parte de la escenografía de las convocatorias. Sopla el viento, fuerte, y despeina el poema. Alguien dudaba si había llegado hasta el hall del Municipio y luego fue confirmado el hecho por tres fuentes, como lo pide el buen ejercicio de la profesión. Se escuchó el poema, y hasta capaz quedó grabado en el teléfono del espionaje policial.

Hay épocas en que la poesía llora en la noche

con lágrimas de niño y dice adiós a la belleza

sin estrépito, y corre hacia el infierno

con botas de gigante para sus pies deshechos…

Nos quitan hasta la posibilidad de llorar en paz. De resolver qué hace cada uno con la angustia, más allá de que sabemos que la Plaza nos abraza. El policía de civil camina con nosotros, toma distancia para filmar. Se nota mucho, no disimula nada. Llegamos a la Plaza y se mete en la Municipalidad. Desde ahí sigue las alternativas de la manifestación. Le preguntan por qué filma y dice que lo mandaron, que está cumpliendo órdenes. Vuelve a meterse, y al rato sale con el mate, como en casa.

Hay épocas en que la poesía no duerme

entre las sábanas almidonadas de la cultura,

debe buscársela sonámbula y a los tumbos, casi ciega,

entre tiros y gritos y pájaros de mal agüero,

en noticias policiales…

Ya con Zito Lema en el hall del Municipio, se decide llamar para que llegue un patrullero. Llega al toque. Y la gente canta: como a los nazis les va a pasar / a dónde vayan los iremos a buscar. Se canta con fuerza, se grita tanto que el patrullero se retira. Vamos a la Plaza, otra vez. Quedan los Santiagos pegados por todos lados, mientras la tarde cambia de colores.

Hay épocas en que la poesía sólo conoce las prácticas

subversivas y los métodos piqueteros

(la cosa es: tomar por asalto el palacio de verano y

el de invierno,

o cortar las rutas o cubrir de humo negro el cielo,

o morir de pobre,

en la soledad del silencio,

como los elefantes mueren en los bordes de la selva.)

Entonces la poesía anda sin brújula, a saltos de mata,

de un lado a otro, del mar a la meseta, mientras el otoño

nos envuelve con su luz dorada

y sólo cambia que uno está más viejo…

Hubo un gran aplauso en el asfalto de la Villegas, cuando llegamos de marchar. De esos que terminan y vuelven a empezar muchas veces. Se caen las lágrimas y los mocos. Se aplaude con fuerza y con bronca. Por Santiago, por todos nosotros, que seguimos de pie, que nos vemos cada vez más seguido en la calle desde que empezó esta pesadilla hace casi dos años. Que nos tenemos que cuidar cada vez más, porque está feo feo. Poesía, como una bandera. Como un disparo.

Hay épocas en que la poesía se plantea una última cuestión:

¿Cuando lleguen los poetas del mañana,

los que anuncian la alegría,

tendremos algo más para recibirlos

que tumbas de inocentes sin justicia

y la moneda de la vida jugada a cara o cruz?

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