Massot quiere impunidad

Derechos Humanos 23 de enero de 2018 Por
En nombre de quién habla Massot, se preguntan los integrantes de la Comisión por los Derechos Humanos local.
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En una entrevista, el jefe del bloque de diputados del PRO, Nicolás Massot, volvió a exhibir que su partido abona (desde siempre) la impunidad para los genocidas. Massot, sobrino de un imputado por genocidio que recibió falta de mérito, pidió   "hacer como en Sudáfrica y llamar a la reconciliación" (su tío, Vicente Gonzalo Massot, dueño del diario "La Nueva Provincia" de Bahía Blanca, fue acusado de instigar el secuestro de dos delegados de los obreros gráficos de ese medio, Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, que luego aparecieron asesinados y con signos de haber sido torturados; "el crimen" que cometieron Heinrich y Loyola, por el cual fueron condenados a muerte, consistió en molestar a los dueños del diario con sus planteos gremiales). 

Debe saber Massot que en Sudáfrica no dio resultado el canje de "perdón por verdad", y también debe saber que en la República Argentina los represores jamás (cuando estuvieron impunes, a partir de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los indultos, o cuando declararon en juicios) aportaron información y/o manifestaron arrepentimiento. Es decir que, desde ningún punto de vista (político, social e incluso eclesiástico) están dadas las condiciones para reconciliación alguna con criminales de lesa humanidad que, en vez de mostrarse arrepentidos, en varios casos han declarado que volverían a cometer los mismos delitos aberrantes.

Dijo el diputado Massot: "Lo que no puede pasarnos, y no le pasa a sociedades que han vivido situaciones como la nuestra, es que generaciones que ni siquiera vivimos esa época tengamos que seguir dedicándole el tiempo que tendríamos que dedicar a los combates de la actualidad". A juzgar por las movilizaciones de los últimos muchos años (en cada 24 de marzo, o las Marchas que derrotaron el 2x1 vergonzoso de la Corte Suprema hace pocos meses), son cientos de miles (representativos de millones, muy probablemente) los jóvenes que afortunadamente no vivieron la época del terrorismo de Estado pero que están dispuestos a enfrentarse a cualquier propuesta de retorno a la impunidad (como ésta de Massot). 

Cabe preguntarse, además, qué "combates de la actualidad" tiene en mente el diputado PRO Nicolás Massot. ¿No serán los "combates" que el oficialismo viene librando y piensa profundizar contra los trabajadores, sobre todo los que son capaces de organizarse para defender sus derechos frente al avance de la CEOcracia, a la que Massot (y su tío) tan bien representan?

Massot parece tener un viejo anhelo, aunque él sea tan joven que no vivió la última dictadura cívico (empresario-clerical)-militar, y ese deseo da toda la impresión de provenir más de las aspiraciones y necesidades familiares que de una verdadera vocación de representar cabalmente las aspiraciones y necesidades de las mayorías del pueblo argentino que le pagan el sueldo de legislador nacional.

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