COMUNIDAD NEP banner

Los guardapolvos como blanco para disparar desprecio

Derechos Humanos 05 de marzo de 2018 Por
Una columna de Pablo Carabelli, biólogo, docente en Nivel Medio y Terciario.
01032018cuarterolo-m-macri-in-21

No caben dudas que María Eugenia Vidal nos ha declarado “la guerra” a los docentes. 

¿Por qué la gobernadora eligió a los docentes como “blanco”? Seguramente porque, en principio, sigue el guión que Jaime Durán Barba provee todos los días a las gestiones de Cambiemos. A nivel nacional ello condujo a la represión en la Plaza de los Dos Congresos, bajo la lluvia el año pasado, y a la anulación por decreto de la paritaria nacional docente este año. Recordemos que en el verano de 2016, antes del inicio del primer ciclo lectivo bajo la gestión macrista, se respetó la ley, hubo paritaria nacional y prácticamente no existió conflicto alguno entre docentes y Gobierno. ¿Qué llevó a un giro rotundo, desatando problemas graves al inicio de los ciclos lectivos 2017 y 2018?

Vayan algunas hipótesis (más que conjeturas, desde ya):

a) Macri (y Vidal) tienen el objetivo primario de bajar los salarios de los trabajadores, medidos en dólares y en comparación con otros países de la región. Lo vienen logrando, ya que según datos del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda los salarios argentinos son los que más han caído en los dos últimos años (entre 4.1 % y 10.8 % según la capacidad de negociación de los respectivos gremios). Por otro lado, Macri (y Vidal) observan que los docentes agremiados conformamos un colectivo que se enfrenta ideológicamente con aquel objetivo, y que lleva adelante una férrea resistencia (con muy diversas medidas, no sólo huelga, que es la medida de última instancia, cuando ya se ve que todo lo demás no da resultado).

b) Macri (y Vidal) se saben desprovistos de capacidad argumentativa suficiente para debatir cara a cara con docentes conscientes del rol político que juegan como trabajadores de la educación (no debería ser necesario, pero lo es, aclarar que “rol político como trabajadores que esgrimen la palabra” es algo bien distinto a “proselitismo” o “promoción de una identidad político-partidaria”). Fue muy evidente esa carencia, en el caso de Vidal, cuando la esperaron docentes a la salida de un establecimiento educativo en Lanús, y sólo atinó a chicanear (luego de verse obligada a escuchar numerosos reclamos hechos en el tono más respetuoso concebible): “Y que los chicos aprendan, ¿no?”

c) Macri (y Vidal) no han elaborado, al menos hasta ahora, la “capacidad de hacer política”, en el sentido lato de dirimir conflictos sociales suscitados por antagonismo de intereses, naturales en cualquier polis o centro urbano (desde la Grecia antigua, y antes también, hasta ahora). A partir del coaching y/o acting, cuya eficacia es mucho mayor en la gobernadora que en el presidente, suponen que pueden “desarmar” conflictos con apelaciones ramplonas al “equipo”, a “estar todos juntos”, al “diálogo”. Pero en sus decisiones gubernamentales exhiben un autoritarismo que excluye pensamientos y necesidades de aquellos que colocan en “la vereda de enfrente”, y no pueden evitar que se trasluzca cuánto nos desprecian (más temen a la capacidad de fundamentar reclamos, más desprecio rezuman, tal como se escuchó en la Asamblea Legislativa nacional de 2017, a partir de la cual sabemos que “Baradel no necesita que alguien lo cuide, je, je, je”, aunque hayan amenazado de muerte hasta a su nieta bebé, así nos quiso tranquilizar Mauricio Macri, risita incluida en su vil ironía; también se palpó el desprecio en la Asamblea Legislativa bonaerense de 2018, hace horas nomás).

- Y que los chicos aprendan, ¿no?, dijo María Eugenia Vidal. Una respuesta posible a esa muestra de su disgusto altanero es replicarle: - Y que los bonaerenses gobernados por usted mejoremos nuestra calidad de vida, ¿no?, empezando por ganar salarios dignos, correlacionados con la preparación desarrollada y la responsabilidad asumida, ¿no?, salario que a un docente le permita estar por encima de la línea de pobreza con un solo cargo (teniendo en cuenta que por cada hora en el aula trabajamos al menos otra hora en el hogar), ¿no?

Los docentes que no nos declaramos “apolíticos”, porque nos hemos esforzado para seguir con atención las principales variables socio-económico-culturales, y por lo tanto sabemos que no existe un solo ser humano “apolítico” (sí muchas personas, y entre ellas lamentablemente muchos trabajadores de la educación que creen serlo, porque no les interesa enterarse de las complejidades de “la cosa pública”, y prefieren no fatigarse recordando cuáles fueron los efectos de gestiones neoliberales como las de Cambiemos) no aceptamos el ninguneo basado en objetivos que degradan la paz social y en imposibilidades de los gobernantes de sostener un diálogo franco y honestamente encaminado a zanjar diferencias. No le creemos sus mohines, gobernadora Vidal, cada día se le resquebraja un poco más la máscara de sonrisa angelical.

- “Toman a los chicos de rehenes”. Sólo puedo acordar con esta frase si se refiere a lo que hacen ciertos gobernantes (antes Scioli, ahora Vidal) que no se ocupan de mejorar las variables que permitirían una educación de calidad en los aproximadamente 160 días de clase efectivos que hay todos los años (y que por el contrario cacarean esa frase para achacarle tal actitud a los docentes que adherimos a medidas de fuerza que raramente insumen más de 15 a 20 jornadas anuales). La falta de calidad educativa: ¿tiene más que ver con el 10% de los días no trabajados por paros o con el 90% de los días trabajados en condiciones muy distintas a las de Finlandia o cualquier otro país cuya educación se envidia? ¿Quiénes están tomando de rehenes a nuestros jóvenes, gobernadora, si al mismo tiempo que usted busca desprestigiar a los trabajadores de la educación, a los que pretende atomizar alejándolos de los sindicatos, nos condena a un salario que obliga a asumir responsabilidades (horas/cargos) que están más allá de las posibilidades reales del cuerpo de cada docente?

GIF REMERA CATALEJO

Te puede interesar