¿Qué se esconde detrás del cierre de las escuelas?

Derechos Humanos 13 de marzo de 2018 Por
Con el argumento de la “baja matrícula”, el gobierno de María Eugenia Vidal anunció el cierre de 39 establecimientos educativos rurales de la Provincia de Buenos Aires, y 8 escuelas del Delta (que finalmente serán 2) para el presente ciclo lectivo.
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La Red Federal de Docentes por la Vida emitió un comunicado en repudio a las medidas dispuestas por el Gobierno provincial:

Entendemos que las escuelas rurales son la única posibilidad que tienen los niños/as y adolescentes del medio rural para acceder a la educación, por la imposibilidad de concurrir a diario a escuelas urbanas, por la distancia, el estado de los caminos, la falta de medios de transporte, carencia de recursos económicos. 
La realidad del espacio geográfico es más complejo que aquel que se avisora desde un mapa virtual, ya que escuelas que pueden parecer cercanas en relación a la distancia en kilómetros, no cuentan con una red de caminos que permita la accesibilidad, en caso de pretender desplazar alumnos de una institución rural a otra. Por otro lado, las escuelas rurales son un espacio de sociabilización fundamental e irremplazable para la comunidad, siendo, en general, el único lugar público de encuentro para la realización de actividades de interés común. 
El Estado está incumpliendo la Ley N° 26.206, Ley de Educación Nacional, que en el artículo 2° señala que “la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado”
El gobierno actual ha profundizado el negocio sobre la tierra, eximiendo del pago de retenciones a los grandes propietarios y pools de siembra, promocionando en las escuelas rurales técnicas las “bondades” del agronegocio y las “buenas prácticas agrícolas”, ubicando a personajes como Luis Etchevere, presidente de la Sociedad Rural Argentina entre 2012 y 2017, al frente del Ministerio de Agroindustria; aprobando nuevos transgénicos que benefician a las corporaciones Syngenta, Dow y Bayer; y ahora vienen por las escuelas rurales. 
Por eso consideramos que no se trata sólo de un ajuste en los “números”, porque eso son los niños/as y adolescentes para este gobierno: sólo números; son las variables que sobran para este modelo siniestro y excluyente, que deviene en un campo cada vez más despoblado. 
Un campo sin escuelas rurales es lo que necesitan las corporaciones mencionadas, no solamente para obtener nuevos terrenos para explotar, sino porque estas instituciones se han convertido en los últimos años en espacios de denuncia y concientización acerca del costo humano de los agrotóxicos sobre el ambiente en general y la salud humana en particular.

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