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Laureano, el niño que se enfrenta a los fumigadores

Ambiente 20 de marzo de 2018 Por
Es uno de los alumnos de la escuela estatal 54 "Carlos Sourigues", del barrio Perucho Verna, en Colón, Entre Ríos. Hace una semana, un grupo de estudiantes sufrió descomposturas por una fumigación con agrotóxicos en predios vecinos.
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Se llama Laureano, tiene 11 años, y es el protagonista de esta historia. Cada tarde, apenas escucha el zumbido de los aviones fumigando en los campos vecinos, su primera reacción es montar en su caballo y galopar hasta interponerse entre el campo y los fumigadores.

"Cuando anda un 'mosquito', me cruzo adelante porque me da bronca", le contó a www.elonce.com. Laureano es uno de los alumnos de la escuela estatal Nina N° 54 "Carlos Sourigues", del barrio Perucho Verna, en Colón, Entre Ríos. Hace una semana, la escuela fue noticia porque la directora cerró puertas y ventanas a causa de un grupo de estudiantes descompuestos, después de una fumigación en zonas vecinas: “Tocó la campana para el recreo pero nos tuvimos que quedar adentro de la escuela. Cerraron las puertas y las ventanas y nos quedamos jugando adentro. Cuando terminó el recreo, algunos compañeros empezaron a llorar porque les dolía la panza, la garganta y nos dijeron que estaban fumigando", recordó Laureano. Esto sucedió minutos antes de que la directora del establecimiento educativo, decidiera evacuar y cerrar la escuela. Sobre el episodio y la repetida dinámica de las fumigaciones, la directora del establecimiento explicó: “Estamos en un camino sin salida, porque vemos que nos estamos enfrentando a un poderío económico bastante importante. Es un enfrentamiento entre el pobre que tiene derecho a vivir en un ambiente sano y el rico que quiere hacer dinero aún a costa de la salud de la gente".

Ya en su casa, Laureano siguió con su relato: “Le dije a mi mamá que me lleve a la Salita, y ahí, me pusieron una inyección y una medicina porque me dolía la panza, la garganta, la cabeza y no podía respirar… Muchas veces quiero irme a vivir a otro lugar pero es nuestra humilde casa, donde viví siempre. Es mi escuela a la que concurro desde mis 4 años y no sé si yo podré ser feliz en otro lugar".

Más adelante, Laureano también explicó la recomendación del médico que lo atendió, pero también su deseo de vivir en el lugar que su familia eligió: “El médico me dijo que cuando fumigan no puedo salir de mi casa y le dijo a mi mamá, que tiene que llevarme a otro lado, sacarme la ropa y bañarme. Nos dijo que no se puede vivir ahí. Pero yo no me quiero ir, porque casi desde que nací vivo ahí".

El desastre que está generando el agronegocio en todo el país sigue oculto detrás de los millones que las corporaciones de agrotóxicos gastan en publicidad en los grandes medios. No seamos cómplices ni indiferentes con un problema que contamina y enferma a nuestros pibes y pibas. 

Fuentes: Revista Sudestada / www.elonce.com

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