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"Una fortuna incalculable"

Derechos Humanos 24 de marzo de 2018 Por
Una masiva convocatoria tuvo la marcha y acto por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia en Trenque Lauquen. Aquí, el discurso completo de la Comisión por los Derechos Humanos que fue leído por Pablo Carabelli.
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Hace 9 días, una de las Madres trenquelauquenses llamó por teléfono a uno de nosotros, y le preguntó si sabía qué día era ése. El integrante de la Comisión dudó, pero enseguida recordó que se trataba del cumpleaños del hijo desaparecido de quien llamaba. “Un día como hoy la casa hubiera estado llena de amigos”, comentó la Madre (con mayúsculas), pero haciendo números ese 15 de marzo era el cuadragésimo primer día de cumpleaños de Rodolfo sin Rodolfo. La conversación continuó por unos minutos, enmarcada en el afecto mutuo consolidado a lo largo de loa años, pero la conclusión caía de maduro: ¡Quién se atrevería a decirle a Elena que el destino de su hijo mayor era “algo a dejar en el pasado”, si cada 15 de marzo la nostalgia aflora con fuerza incontenible para una madre que celebró 23 aniversarios de su primogénito, pero no pudo darle un beso en las siguientes 41 oportunidades que debió tener para hacerlo!

Hace poco más de 2 años, el 10 de febrero de 2016, los funcionarios que componen la Fiscalía Federal de Pehuajó comenzaron un trabajo que continúa hasta hoy. Integrantes de nuestra Comisión expusieron en la sede de la Fiscalía lo que una vecina de Trenque Lauquen refería como un hecho que le había sido comentado en más de una oportunidad por un testigo directo de una situación impactante: la existencia de muchos restos humanos dentro del predio de la Unidad Penal N° 20 de Las Tunas, observados allí en la segunda mitad de la década del 80 del siglo pasado, cuando se llevaban a cabo trabajos para erigir las actuales instalaciones penitenciarias. Hasta ahora han tenido resultado negativo los procedimientos llevados a cabo en el lugar (a fines de enero de 2018), pero la pesquisa no ha concluido. Y lo más significativo es que nuestra exposición de hace dos años derivó en la apertura de la primera investigación de los delitos cometidos en el distrito de Trenque Lauquen por esbirros de la última dictadura cívico-militar-clerical-empresarial. La Fiscal María Cecilia McIntosh se sorprendía en aquel momento que no existiera una “Causa Trenque Lauquen”, y en algún punto ella y su excelente grupo de trabajo la han generado. Es así que varias veces este grupo de funcionarios judiciales ha venido desde Pehuajó a entrevistar testigos impedidos de viajar, y en varias oportunidades vecinos citados han concurrido a la sede de la Fiscalía Federal a brindar su testimonio. Los investigadores se han interesado especialmente en los casos de Domingo Barbetti, Julio Ocantos, Juan Nazar y la búsqueda afortunadamente infructuosa en esta ciudad, por parte de una patota genocida, de Abel Gómez, un joven militante que era conocido de Riki Frank y Yoyi Martínez. Es decir que se han ido acumulando testimonios que van configurando una Verdad asentada en sede judicial, sobre hechos que muchos conocíamos de oídas pero que en más de un caso no habían sido registrados en ningún expediente. De algún modo, a partir del trabajo concienzudo y sensible de los integrantes de la Fiscalía Federal de Pehuajó, Trenque Lauquen podrá tener muchas páginas de su historia ligada al terrorismo de Estado inscriptas en documentos que quedarán como fuentes de consulta para nuestros descendientes. Como alguna vez comentó un vecino experto en la materia, tenemos pendiente la escritura de un libro que bien podría titularse “Trenque Lauquen: Historia y Proceso”. La investigación que se viene desarrollando desde hace 25 meses en una Fiscalía Federal puede ser un gran aporte a ese texto que espera autores.

Mayo de 2017: gran momento para los asesinos genocidas, sus cómplices ideológicos y sus admiradores más o menos avergonzados de tal simpatía (si se trata de pensar en un admirador de genocidas con poca vergüenza, tenemos por acá cerca un comisario de la Policía bonaerense que exhibió, cabe reconocerle, la franqueza que muchos que piensan así no demuestran: “Se quedaron cortos los del Falcon verde”, dijo Samuel Pierolivo, y se hundió para siempre en el descrédito, que no podrá emparchar con disculpa alguna; esperamos que la suspensión y/o desafectación de la fuerza no derive con el tiempo en una reasignación de altas responsabilidades para quien no está capacitado: esa frase de siete palabras lo califica de pies a cabeza en cuanto a su estatura ética).                                           

En mayo del año pasado, decíamos, la Corte le concedió la reducción de pena a Luis Muiña, aplicando el 2x1. Inmediatamente se produjo una reacción popular que dejó a los jueces Rosenkrantz, Highton de Nolasco y Rosatti frente al espejo de su propia miseria jurídica, y aunque recién hace unas pocas semanas firmaron otra resolución en contrario (sólo Rosatti, porque Rosenkrantz y Highton siguen inmersos en la ciénaga de injusticia), en aquel mayo se vio que sectores sustantivos de la ciudadanía no iba a permitir el 2x1 a los asesinos genocidas.

Tampoco le permitimos a Miguel Osvaldo Etchecolatz pasar más de dos meses y medio cumpliendo condena en su domicilio de Mar del Plata. En Trenque Lauquen nos movilizamos tres veces (entre diciembre y febrero) para repudiar la decisión del TOF N°6 (allí están Julio Panelo, Fernando Canero y José Martínez Sobrino, en la misma ciénaga que Rosenkrantz y Highton). Hubo repudios en muchos sitios, pero indudablemente la organización de los vecinos del Bosque Peralta Ramos, que formaron el colectivo Vecinos sin Genocidas resultó determinante para que la Cámara Federal de Casación Penal revocara el beneficio y Etchecolatz volviera a su lugar: el penal de Ezeiza.   

Pasan los años. Pasan los 24 de marzo. Empezamos a marchar en Trenque Lauquen cuando no existía el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, y era una fantasía pensar en banderas de ceremonia acompañando un Acto como este, que es el decimotercero con la presencia de delegaciones escolares.

Como contracara de nuestra satisfacción por el acompañamiento de las Escuelas, varias veces nos han endilgado manipulación o aprovechamiento de la presencia de alumnos en las Plazas de la Memoria, con ese temor absurdo que algunos tienen cuando escuchan que se habla de temas actuales, donde existen posiciones fuertemente encontradas. Somos todos demócratas, pero la libertad de expresión y los debates erizan la piel de muchos (demasiados) ciudadanos. Se observó con nitidez esta debilidad del espíritu democrático el año pasado, a partir del 1 de agosto, en relación con el destino de Santiago Andrés Maldonado. En escuelas y otros ámbitos de Trenque Lauquen, y de todo el país, no se debía hablar de Santiago. Pero lo hicimos, estamos satisfechos por ello, y nos apena que haya tantos adultos incapaces de afrontar debates que hacen a la consolidación de la vida en democracia. Santiago Maldonado, a pesar de tantos esfuerzos de los Gobiernos nacional y provincial por desaparecerlo de la conciencia colectiva está MUY PRESENTE, esperando que se haga Justicia con los gendarmes que lo obligaron a congelarse en las aguas del río Chubut.

Hace un mes, fuimos dieciséis los vecinos que nos juntamos en la Plaza San Martín, para exigir que se juzgue a los asesinos de Rafael Nahuel, baleado por la espalda el último 25 de noviembre. Nada indica otra hipótesis diferente a la culpabilidad de uno o más prefectos, integrantes del Grupo Albatros, destinado a la represión del reclamo por territorio de una comunidad mapuche cerca de Bariloche, con la doctrina Patricia Bullrich en ristre: “A disparar sin dudar, que después de manipular y tergiversar todos los elementos que sean necesarios, confirmaremos que las fuerzas de seguridad son infalibles e inimputables”. La exigencia de Justicia por Rafael Nahuel acompañó nuestra Marcha porque para nosotros los mapuches son ejemplo de una real comunidad, de personas que se respetan tanto como respetan el ambiente del cual se nutren y al que efectivamente consideran una entidad que merece devoción, como deberíamos considerarlo los no mapuches (que en promedio estamos a años luz de un vínculo equilibrado con la naturaleza de la cual dependemos, y a la cual ofendemos todos los días, haciendo gala de una soberbia y una necedad que entristecen con justa razón a los integrantes de los pueblos originarios).

Cuando empezamos a marchar estaba como ministro de Defensa Horacio Jaunarena, un dirigente radical que se esmeró en garantizar impunidad a los asesinos genocidas. Ahora está Oscar Aguad, otro dirigente que debería avergonzar a la U.C.R., porque tenía simpatías indisimulables por los jerarcas de la dictadura en Córdoba, y puesto frente a un micrófono no puede hilar dos frases coherentes. Los familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan deben sufrir, por añadidura a la pérdida de sus seres queridos, la presencia (más preciso sería decir la ausencia) de Aguad en el ministerio que está obligado a darles alguna respuesta. Todos los argentinos debemos sufrir, por otra parte, la condición de ministra de Seguridad de la Nación de Patricia Bullrich, capaz de avalar cualquier acto ilegal de las Fuerzas a su cargo con tal de transmitir a los ciudadanos que no les conviene solidarizarse con reclamos socio-económicos legítimos, porque de ese modo pondrán en riesgo su vida, ya que se les puede disparar de frente, de perfil o a su espalda, lo mismo da, y se encubre igual para Bullrich, que contribuyó a la funesta fama de Luis Chocobar, el cual pasó de ignoto agente de policía municipal a ponerle su apellido a la Doctrina “Mate como sea, para eso le pagamos”, que dejó sin vida a Juan Pablo Kukoc y Facundo Ferreira, entre otros.  

No olvidamos a Jorge Julio López, que desde el 24 de marzo de 2007 tiene un lugar tan significativo como el que tienen Olga, Rodolfo, Ricardo, Héctor, José, Poroto, Oscar, Alicia, Riki, Yoyi, Titín, Susana, Nora, Carlos y Hugo de Tres Lomas, el ‘Mono’ de Juan José Paso, y los 30.000. Siempre es más fácil la amnesia colectiva que la Memoria colectiva. Siempre es más fácil imponer mentiras que lavan culpas comunitarias que Verdades con las cuales hay que examinar “qué hiciste vos, papá, tío, abuelo”. Siempre será más fácil consagrar la impunidad que elaborar la Justicia. A eso se ha dedicado la gestión del presidente Mauricio Macri desde el mismo día que asumió.

Pero a los planes PRO-impunidad se oponen los esfuerzos investigativos, para seguir juzgando imputados por crímenes de lesa humanidad, para lograr que los condenados cumplan sus condenas en cárcel común y efectiva, para restituir la identidad apropiada de cientos de personas que ahora ya transitan su cuarta década de vida, para buscar restos de desaparecidos. Esta búsqueda es tan difícil que conmueve por la altísima probabilidad de fracaso, ya que los asesinos genocidas no sueltan un solo dato sobre el paradero final de sus víctimas. Es definitivo: un jerarca como Menéndez, tan responsable como para haber acumulado 14 prisiones perpetuas y dos condenas a veintipico de años de cárcel, con 49 causas más en las que ya no podrá ser juzgado, se murió sin dar información. Por eso avanzan a paso lento y titubeante expedientes en los que se intenta hallar algún hueso, algún diente, algo que lleve a una familia una certeza y una caricia de la que fueron privados. ¿En qué distrito de la provincia de Buenos Aires, o de cualquier otra provincia no habrá algún resto por desenterrar?

Menéndez se murió, Bignone se murió. Pero no son ex asesinos genocidas, seguirán siéndolo por los tiempos de los tiempos. Porque nosotros, en Trenque Lauquen, en cada distrito de la provincia de Buenos Aires, en cada provincia de la República Argentina, en muchas ciudades del resto del mundo, continuaremos ejerciendo el “deber de memoria” (al que nos instan los Primo Levi y todas las otras víctimas de cada genocidio, de cada crimen de lesa humanidad). No es una tarea sencilla, porque es un trabajo interminable, que requiere de paciencia y perseverancia, ya que los vientos de los cambios de gestión gubernamental pueden operar como aquella “cola de tornado” que el último día de 2016 tiró al piso la escultura de Germán Villamor, No fue rápida su reinstalación, y dependió de la maestría de artesanos herreros como Julio Díaz esta posibilidad de verla nuevamente sobre su pedestal, que reza: “Trenque Lauquen construye memoria”.

La obra está incompleta, y requiere manos de pintura que restauren su brillo: estamos en presencia por lo tanto de una metáfora de metal y cemento, que nos dice que es mejor construir y reconstruir, aunque no lleguemos al óptimo que deseamos, antes que abandonar el intento por los vientos que soplan en contra y los vaivenes que todos tenemos en el entusiasmo por el mantenimiento de una tarea sin fin. Confiamos en que la comunidad, a partir de la fuerza que va desde los barrios hacia el centro, seguirá luchando contra el olvido, porque lo vemos en cada Marcha desde Plaza San Martín hacia Plaza de la Memoria o esta Plaza del Bicentenario: personas mucho más jóvenes que nosotros, que hemos sido transitorios organizadores de estas actividades durante dieciocho años consecutivos, tomarán las banderas de Verdad y Justicia y mantendrán a nuestro país como un espejo en el cual querrán mirarse otras naciones que hayan sufrido genocidios. No es Sudáfrica el buen ejemplo, diputado Massot, es la República Argentina, con sus Madres, sus Abuelas, sus HIJOS, sus Familiares, sus hijos de genocidas que repudian a progenitores que sembraron odio hasta dentro de sus propias familias. Estamos, desde hace más de cuatro décadas, exportando ética con un reclamo que conjuga tanta firmeza como carácter pacífico, y la ganancia de semejante regalo al mundo entero afortunadamente no se puede contabilizar con dólares. Los millones son de Pañuelos Blancos, he ahí nuestra incalculable fortuna.

GIF REMERA CATALEJO

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