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Con la fuerza de este viento

Derechos Humanos 25 de marzo de 2018 Por
Otras voces, miradas sobre el 24 de marzo. Una crónica de Jani García tras la marcha por el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia en Trenque Lauquen.
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Qué vendrá a decir este viento, de repente.
“Quiero decirles que estoy emocionada y que me pone muy bien que hoy marchemos juntos otra vez”. Es un mensaje que llega para abandonar el pensamiento sobre el viento, y sobre cualquier otra cosa, porque pone todo en su lugar. Y al rato ya estamos envueltos de nuevo en el ajetreo de cargar y bajar cosas y gente de un auto, empezar otra a vez, a abrazarnos y sonreírnos de nuevo, como siempre hacemos cuando estamos juntos. Y por suerte siempre estamos juntos.
Ya en la plaza, esperando para salir, nos reímos de los impedimentos que al final no son tales, porque otra vez se confirma, increíblemente, que podemos hacer lo que nos proponemos, o algo parecido. Finalmente, trabajadores y residentes del Hogar Cumen Che, participaron una vez más de la marcha por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. A pesar del no.

Cuando ya estamos todos saludados y sonreídos vuelven las hipótesis sobre el viento. Nos pone a prueba, o nos lleva a los empujones. Nos caga a palos, nos revolea la bandera y le hacemos fuerza, caminando y parados, con frío.
O somos nosotros, que vamos con la fuerza de este viento, en contra. En este contexto de desmemoria y deslegitimación de la lucha, construyendo quién sabe con qué resultado, un camino propio, hoy lleno de pibitas de distintos tamaños y colores, que saben ya desde hace tiempo, con tan pocos años encima, de qué se trata marchar un 24 de marzo.
Un camino de viento, últimamente en contra, de abrazos y sonrisas que confirman todo el tiempo que es donde hay que estar, buscando el calor de los convencidos. Y de alegría, eso se sabe de antemano y no se pone en palabras. Sólo se blanquea cuando algún compañero, cascoteado ya, saca como brújula alguna pregunta, y aparece alguna mirada sobre el asunto, que más que traer posibles soluciones devuelve la tranquilidad de estar haciendo a conciencia. Pero eso es siempre así, sólo que el 24 de marzo se confirma.
Un camino de banderas y de compañeros, de irremplazables que fantasean con dejar el lugar a otro, y nosotros porfiados, que no les queremos creer.

- por qué no cantamos la del gorila en la rosada?, pregunta la niña.
- parece que no corresponde, responde la madre, que venía masticando la misma canción
- por qué. Yo la quiero cantar
Entonces, el murguero, solidario, ayuda. -Vamos Juana “Hay un gorila suelto en la rosada….
- que piensa que este pueblo no va a hacer nada
- nosotros militamos, con el alma y el corazón….
Fue despacito, entre tres, un tratado espontáneo y propio, que calmó la demanda de la niña y devolvió a los caminantes a sus conversaciones anteriores.

Estos encuentros están llenos de este tipo de detalles. Qué podrán hacer estos gestos contra las injusticias que nos van arrinconando. A quién se le ocurre que pensar en el viento pueda ser útil. De qué nos van a servir los abrazos y las miradas alegres de los compañeros, cuando nos ajustan por todos lados, y hasta decir está trayendo consecuencias que hacen daño.
Pero si nos paráramos siempre como lo hacemos cada 24 de marzo. Si pudiéramos sostener todos los días esta convicción de que no se pueden borrar, simplemente, las ideas.
Si nos volviéramos absolutamente porfiados y aseguráramos en todos lados que es así, que somos capaces de pelearle al olvido y a la injusticia con alegría, que no nos han vencido. Quién podría quebrar semejante voluntad.

GIF REMERA CATALEJO

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