El día que el Che destruyó un tren blindado

Crónicas de la Isla 14 de abril de 2018 Por
La acción definió la suerte de la guerra revolucionaria, además de catapultarlo irremediablemente a la fama. ¿Cómo hicieron los rebeldes para que los soldados batistianos se rindieran y abandonaran un tren blindado de 22 vagones y rebasado de armamento?
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Por Federico Tártara

Aleida March posa frente a la locomotora del tren blindado que minutos antes un grupo de combatientes descarriló, provocando la rendición de los soldados del régimen de Fulgencio Batista. Esa foto -que recorrió el mundo- la toma Ernesto “Che” Guevara.

La joven cubana tiene puesta una camisa y un pantalón de vestir, una boina que cae hacia atrás, y en su brazo izquierdo el brazalete del “Movimiento 26”. No todo termina ahí.

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Son los últimos días del año 1958. Las fuerzas rebeldes han llegado con apenas 300 combatientes a Santa Clara, y con mucho menos armamento. Sin embargo, Guevara asesta su primer golpe efectivo y luego se lanza en una rápida caminata por calle Independencia, rumbo al parque Vidal. Los francotiradores lo atacan desde el campanario, los disparos rebotan a centímetros de sus pies. No puede parar, arriesga su vida a cada minuto.

Hay imágenes de esos momentos que, según la guerrillera Cubana, fueron tomadas por un japonés que apareció y se fue sin dejar rastro. En una de ellas se lo puede ver al CHE con su brazo enyesado, caminando entre la gente, mirando un papel y sonriendo.

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Pero, la historia no acepta trazos sino hay cuotas de tristezas, y por eso cae en la batalla, Roberto Rodríguez, el “Vaquerito”, integrante del pelotón suicida, quien se iba abriendo paso fabricando huecos en las viviendas para no ser detectado por los francotiradores. Murió en esa tarea que de sobremanera llevaba la firma del grupo de rebeldes que integraba.

En pocas horas, los guerrilleros reducen una importante ciudad y la toman para siempre cambiando el destino de una nación.      

Las botellas de gasolina  

Una vez que las tropas revolucionarias lograron sortear las primeras dificultades en Sierra Maestra, y se hicieron bien fuertes ante los soldados del régimen, Fidel Castro hizo su jugada maestra: mandó al CHE a Villa Clara y a Camilo Cienfuegos a Pinar del Río, cuando ya estaba establecido un cerco elástico en Santiago de Cuba.

¿Cómo hizo este puñado de combatientes para sitiar una de las ciudades más grandes de CUBA? ¿Cómo hicieron para que los soldados batistianos salieran de los vagones y abandonaran la protección blindada? 

Tiempo más tarde, el Che lo cuenta en el texto “Una revolución que comienza”: “…acosados por hombres que, desde puntos cercanos y vagones inmediatos lanzaban botellas de gasolina encendida, el tren se convertía —gracias a las chapas del blindaje— en un verdadero horno para los soldados. En pocas horas se rendía la dotación completa, con sus veintidós vagones, sus cañones antiaéreos, sus ametralladoras del mismo tipo, sus fabulosas cantidades de municiones”.

Entonces, las tradicionales bombas molotov fueron las que definieron, en gran parte, el transcurso de la guerra revolucionaria, ya que apenas dos días después las tropas rebeldes llegaban en masa a La Habana. Y Fulgencio Batista huía a Miami.  

Antes, sólo una vieja máquina Caterpillar- que fue operada por un vecino de la zona- fue todo lo necesario para barrer con las vías y producir el descarrilamiento de un tren que estaba en fuga, luego de que los hombres rebeldes dominaran los altos del Capiro.

Hoy ese lugar, es Monumento Nacional.

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Una historia de amor

La batalla de Santa Clara fue el sello de amor entre Ernesto y Aleida. “Por primera vez, tuve miedo de que te maten”, le dijo él tiempo después. Como lo ha dicho el poeta: todo eso fue necesario para que se encuentren una mujer y un hombre.  

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