Con la esperanza de ser escuchado

Derechos Humanos 26 de abril de 2018 Por
Conocé a Gabriel Mansilla, el estudiante abanderado que en el acto oficial por el aniversario de Trenque Lauquen sacudió al pueblo al pegarse un cartel sobre su espalda con la frase "Yo te vi cerrar la Escuela".
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Por Lila Magrotti Messa

El colapso del colector cloacal que va por la Tomás Davis cambiaba el paisaje, lo hacía más complejo, el transito cortado y la necesidad de desvío marcaban la tarde. En la entrada a la Escuela Municipal de Música Gabriel Mansilla y un amigo tocaban la guitarra recorriendo temas de Luis Alberto Spinetta haciendo que todo sea un poco más habitable dejando en un plano lejano el ruido de la perforación que llegaba de la obra. Los acordes armaban un paréntesis, la música flotaba en el aire, una violinista pequeña miraba colgada de una baranda cómo tocaban. Regalaban el mejor recital posible, ése que los músicos dan casi sin darse cuenta. Al rato llegó una amiga de ellos “¡vamos los pibes!” festejó mientras sacaba el mate. Cantaron y debatieron largo rato sobre la necesidad de cambiar el mundo preguntándose si no es necesario modificar el modo en que las personas construyen y viven en ese mundo para que éste cambie.

Con esa escena podríamos haber dado por cumplida nuestra cuota de esperanza de vida diaria, pero faltaba más. Estábamos ahí para entrevistar a Gabriel. Él es abanderado del Centro Polivalente de Arte, tiene 17 años, es un músico increíble y el día en que Trenque Lauquen cumplía 142 años decidió pegarse un cartel en la espalda para dejar en claro algo: “Yo te vi cerrar la escuela” decía en letras negras sobre blanco el mensaje.

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Gabriel: Necesito hacer una aclaración si es posible, quiero decir por qué lo hice. En el acto del 12 de abril, en el cumpleaños 142 de Trenque Lauquen yo fui con la idea de manifestarme de manera individual, no quería usar la bandera como un tipo de escudo, ni como un tipo de escalera o como quieran llamarle para representar a nadie. Cada chico se manifieste o no tiene su pensamiento, en contra mío o a favor, no importa, yo lo respeto, pero éste es mi pensamiento. (…) No quería faltarle el respeto a nadie de Trenque Lauquen pero sabía que iban a estar todos y tenía la necesidad de ir, creo que las manifestaciones son muy importantes pero que también hay otras cosas que podemos hacer, entonces tuve la necesidad de hablar de este tema, sabía que no lo iban a nombrar en el acto y es algo importante, entonces dije bueno vamos a ver qué pasa con esto.

Y pasó. Gabriel, con mucho coraje, puso frente a quienes festejaban un hecho doloroso para la educación pública, refiriéndose al cierre del Bachillerato Nocturno del ex Comercial que el gobierno provincial dispuso. Ese espacio educativo como bien recuerda Maria Stamati de Dominici fue producto de un triunfo comunitario logrado con dedicación, esfuerzo y mucha convicción.

Gabriel: La importancia de una escuela abierta es poder decir acá hay educación, para mí que haya educación es una cuestión fundamental. Creo que si una escuela cierra es como anular la posibilidad de alguien a educarse.

Nep: ¿y qué es la escuela para vos?

Gabriel: la escuela es como un camino que te ayuda a tener muchas posibilidades en el futuro, es algo muy importante en la vida.  La escuela para mí, en este momento, es todo. Porque gracias a la escuela hago muchas cosas, como la música, aprendo mucho ahí, siento que la necesito. En el Poli aprendí lo que yo sé y cada día me enseña mucho más. Ahí conocí a las personas con las que hoy comparto mis gustos musicales y también difundo mi música. El Poli hace eso, te enseña y hace que vos crezcas.

La escuela pública como camino, como necesidad, como disfrute, como acompañamiento, como desarrollo. Las palabras de Gabriel explican mejor que nada por qué defender ese espacio es una cuestión de humanidad, de dignidad y que no podemos naturalizar el recorte presupuestario, la precarización de nuestras vidas no se nos puede hacer costumbre.

Nep: ¿Qué deseas que cambie?

Gabriel: Quiero que haya bienestar, siento que hoy en día no es eso lo que se fomenta o lo fundamental. Creo que a todas las personas no les llega ese bienestar y me gustaría que la gente esté bien, porque cuando eso pasa está mejor en todos los sentidos. Me gustaría generar eso, que los jóvenes se manifiesten, se fomenten en sus posturas políticas y sobre todo que lo hagan de manera pacífica, nada de violencia. Porque lo que más dolió de mi acto fue mi silencio, que hablé a través de unas simples palabras que dijeron la realidad y eso molestó. Esperan un acto violento, que vengan llamando la atención generando algún tipo de disturbio o algo llamativo. Ir con un cartel, en silencio, que no importa si lo ven o no, pero alguien seguro lo va a ver, eso yo creo que molesta. Espero que este cartel que me puse sólo genere cosas buenas.

La tarde se había hecho noche, Gabriel no sólo nos había regalado un gran recital sino también una encantadora entrevista. Muchas veces la juventud nos enfrenta con aquello que como sociedad construimos y naturalizamos, el poder oír estas voces, no castigarlas, acompañarlas, respetarlas y cuidarlas es un acto fundamental. El cartel de Gabriel habla de los modos en que es posible construir nuestras dignidades, del poder expresar nuestra disconformidad con aquello que no nos representa. Mientras se espera que los privilegios sean cada vez menos discutidos y que aceptemos sin chistar la idea de la meritocracia como modo de vida, pelear por la igualdad de oportunidades es un acto de valentía, es un acto de empatía, un acto comunitario.

Que una gestión de gobierno cierre una escuela es algo que no tiene olvido y que no tiene perdón, queda para siempre en la historia, pero el acto de Gabriel también será eterno en nuestras memorias y a él le hacemos un cartel enorme que diga: “Yo te vi defender la escuela pública”.

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