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La Venus de Almagro

Información General 08 de mayo de 2018 Por
Algo extraño pasa en José Ingenieros. Un barrio, una estatua, el fútbol y algunos fenómenos extraordinarios. Un relato maravilloso de Ingrid Pokropek.
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En mi barrio está ocurriendo un acontecimiento fantástico. No fantástico como decir "¡qué bueno! ¡qué fantástico!", sino que el hecho pertenece al orden de lo fantástico, de los relatos fantásticos.

Al ser una localidad diminuta y poco atractiva -demasiado cercana a capital, demasiado cercana a Fuerte Apache, demasiado difícil de recordar más que como "barrio-puente" que une al Conurbano con la Capital Federal- mi barrio (José Ingenieros) no le llama la atención a nadie.
Nadie le dedicó jamás un poema, o le escribió un cuento, ni mucho menos se lo homenajeó con una canción. Nadie se enamoró de José Ingenieros como tantos escritores lo hicieron de Boedo, de Flores, o de Adrogué.
Sin embargo, en José Ingenieros está pasando algo alarmante que necesita ahora mismo exposición.
Uno de los personajes del barrio peligra y no son ni el pintoresco loro de los verduleros que no dice "hola" pero sí dice "chau", ni el gallo de a tres casas de mi casa que es muy molesto y canta a toda hora menos al amanecer.

José Ingenieros nació como el refugio de muchas familias socialistas que decidieron nombrarlo como José Ingenieros -el escritor, filósofo y médico- quien había sido socialista también.
Pero la cosa es que a José Ingenieros -el filósofo- le regalaron a comienzos del siglo XX una Venus de Milo hecha en Florencia. Esa Venus tan valiosa -y tan hermosa- fue donada por la hija de José Ingenieros a este barrio y fue expuesta desde el comienzo y para siempre en la plaza principal.

La Venus rápidamente se convirtió en una santa milagrera. Se volvió lo más parecido a un Gauchito Gil, a una Gilda, pero en este caso para el Club Almagro que tiene su cancha detrás de la plaza del boulevard. Todo empezó cuando una mañana -hace tiempo, antes de que yo naciera- la Venus amaneció con una camiseta de Almagro pintada sobre el mármol de carrara, con la perfección y habilidad de un pintor profesional. Una y otra vez, la Municipalidad reaccionó ante el hecho despitándola y regresándola al blanco, pero la Venus reaparecía -como un acto de magia- con la camiseta puesta a la mañana siguiente, sin que nadie hubiese visto al culpable jamás. El fenómeno se daba de modo tan fugaz que algunos hasta incluso decían que no la habían visto nunca blanca, que sólo la conocían en su versión tricolor.
Y lo que pasó es que este juego se volvió tan infinito, tan absurdo, que en un momento la Municipalidad abandonó los esfuerzos (algunos dicen que porque algún experto explicó que tanta pintada y despintada arruinaba el original), y entonces la Venus decididamente se convirtió en la Venus de Almagro, y los hinchas del club la consagraron como su santa oficial. Antes de cada partido, los hinchas se reunieron alrededor de ella, en la plaza del Boulevard, como una cábala, casi como un rezo. Hasta crearon de ella un pequeño premio, un homenaje, "La Mini Venus" (foto).

Pero el año pasado sucedió algo extraño. Como si se rompiera un hechizo, algún nuevo de la Municipalidad propuso regresarla otra vez al blanco y después de eso nada ocurrió. La Venus no volvió a amanecer con la remera del club, y parece que nadie se quejó. Algunos celebraron la vuelta al original. A otros nada más les pareció "medio raro". Otros la extrañaron (a la Santa, a la milagrera). Pero durante un tiempo la Venus vivió así, aparentemente tranquila, fuera de las presiones de lo sobrenatural, como en sus comienzos, pero aún así respetada, cuidada por los joseingenierenses que la vieron en todos sus matices.

No obstante, el problema empezó hace unos meses, no desde que la Venus no tiene más la camiseta de Almagro, sino desde que ha dejado de ser la estatua icónica del boulevard. La Venus -ésa que llegó de Florencia, ésa que se convirtió en milagrera- ahora está tirada en el pasto, con la cabeza apoyada en un ladrillo y la nariz partida en dos. Hace casi un año empezaron las refacciones en la plaza, y la Venus -como toda escultura ejemplar- no se llevó a un lugar protegido, sino que se abandonó en pleno obrador, sin sus poderes, extirpada de ella toda Santidad.

GIF REMERA CATALEJO

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