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Ajustar para abajo: Historias trenquelauquenses del tarifazo

Información General 09 de mayo de 2018 Por
Un recorrido por los caminos de la crisis local. La desigualdad con rostros. Comercios que cierran, otros que están por hacerlo, o la opción obligada a pasar a la informalidad. Familias que no llegan a fin de mes y que se endeudan en la despensa para darle de comer a sus hijos. Trabajadores que sacan créditos para pagar la luz. Historias que nacen desde la violencia de un ajuste feroz
Tarifas_informe

El viernes 20 de abril se presentó en el Honorable Concejo Deliberante de Trenque Lauquen un proyecto que declaraba la emergencia tarifaria, estaba acompañado por 4mil firmas que respaldaban el reclamo. Sin embargo el proyecto fue desestimado por el bloque de concejales de Cambiemos sin mediar palabra durante la sesión que estaba llena de vecinos y vecinas expectantes, viendo cómo se rifaba su futuro sin oírlos.

Con la emergencia tarifaria negada alguien sentenció: “es que ustedes no conocen la realidad, no salen a los barrios, no tienen ni idea de lo que está pasando”. Realizamos este informe como intento para comprender la situación que estamos pasando y para poder poner en contexto la desaprobación del proyecto.

Una de las primeras preguntas que surgen es ¿por qué se puede aprobar la emergencia agropecuaria y no la tarifaria?. Si el problema en las cuentas es el déficit fiscal, ¿cómo justificar entonces algunas medidas económicas que Cambiemos viene tomando sistemáticamente desde que asumió?. Por mencionar sólo algunas: se dejó "sin efecto" el impuesto interno a las bebidas espumantes (champagne), el fin del gravamen a los autos de lujo, la eliminación de las retenciones a la minería y el campo, bajando el impuesto a la soja, eliminado por completo el gravamen al trigo, maíz.

Entonces, ¿cuál es la variable de ajuste ante esta supuesta herencia deficitaria?, ¿por qué a algunos sectores de la economía se les “perdonan” gravámenes y a otros se les aumentan la tarifas y  se les ponen techos a sus paritarias salariales?. ¿Por qué esa promesa de bajar el impuesto a las ganancias nunca se hizo efectiva?.

Si no hay plata ¿de dónde salieron los millones invertidos en el arreglo al acceso?, ¿era lo más urgente y relevante?, ¿por qué para eso hay dinero y para tener abierto el bachiller nocturno no alcanza?. Por otro lado, ¿qué sentido tiene la función del Concejo Deliberante –en el contexto de la mayoría oficialista- si sólo se limita a confirmar las decisiones que toma un gobierno (nacional y provincial) que desconoce la realidad de nuestro territorio?.

¿Qué hay detrás de este reclamo popular?. ¿Qué significa una emergencia tarifaria?. ¿Qué historias habitan escondidas al fondo de todos estos números que supuestamente no cierran?.

EL CALOR DEL HOGAR: CUANDO EL TARIFAZO TOCA TIMBRE

Cuando la proeza es llegar a fin de mes, y eso se torna deporte, costumbre, acción natural y te das cuenta que no es sólo en tu casa, sino en el barrio, con tus compañeras y compañeros de laburo, tu hermana, tu cuñado, tus viejos, y además empezás a ver que en el almacén cada vez podés comprar menos, o tenés que pedir fiado para poder pagar otras cuentas, hay algo que definitivamente empieza a hacer ruido. 

“Ahora no sólo nos recortan el sueldo sino que también te aumentan las tarifas y uno no llega a fin de mes, por más que tenga dos trabajos” dice Osvaldo, empleado municipal, que además de sufrir el recorte de horas extras, parte fundamental de su salario, tiene que hacer malabares para pagar los impuestos. Relata que debió sacar un crédito para poder pagar la luz. “Me desacomodó más porque uno termina sacando un crédito en una de estas casas de crédito que te matan con el interés, pero no queda otra” señala Osvaldo. 

tarifas_osvaldo_18“Saqué un crédito para pagar la luz”

Y es que si cada vez te sobra más mes que sueldo, te digan lo que te digan sobre el esfuerzo personal, es evidente que tu capacidad adquisitiva descendió y no es algo que ocurra producto de planetas que se alinean en tu contra o que cada vez administrás peor tus ingresos. Lo que pasa es que el dinero que recibís es significativamente menor a tus gastos. Y no debemos olvidar que con el mundial, los papelitos y las pelotas se viene la reforma laboral, si ya hoy en día las paritarias no alcanzan a igualar ni superar los índices de inflación, qué pasará si llegamos a cuartos de final.

Bajar la calidad de vida supone recortar gastos, pero esta acción tiene su propio tope, qué pasa cuando ya no quedan segundas marcas a las cuales recurrir, cuando definitivamente no podés comprar ese producto, y pensás que va a durar un mes el piojo. Y cuando querés darte cuenta ya hace seis meses que dejaste de comprar la mitad de lo que comprabas antes. Qué pasa si ya no sabés qué más desenchufar de noche para poder pagar la boleta y esa idea te persigue todo el día, y de pronto el deporte de llegar a fin de mes es el único que ocupa tus días.

Esta baja en la calidad de vida no sucede por omisiones o intentos fallidos propios del gobierno, es un plan económico que se relaciona con cada una de las acciones que se toman. Esta distribución regresiva del ingreso hace que debamos vivir endeudadas, endeudados y así como Osvaldo, Brenda, vecina de Beruti, debe en el almancen: “Tuve que endeudarme en una despensa para darle de comer a mis hijos, para poder ir pagando como puedo la luz. Y así me sigo endeudando (…) no nos alcanza, vivimos endeudándonos y nunca salimos a flote” afirma.

tarifas_brenda_18“Tuve que endeudarme en una despensa para poder darle de comer a mis hijos”

Entonces nuestros hogares se tornan templos para la aplicación de estas políticas de ajuste de la vida cotidiana, de este descender constante y sin tope de poder adquisitivo, “tuvimos que achicar gastos de todos lados, vamos a sacar internet, manejarnos de otra manera con los teléfonos porque hay cosas que ya no podemos pagar. La luz por supuesto siempre la estamos cuidando, de una manera u otra lo vamos a pagar pero la gente que no tiene, que no puede, cómo hace. Mucha gente llorando por esta en esa situación. Hay 260 casas sin luz y se prevén 2000 cortes para esta semana” dice Violeta, enfermera, que realizó el reclamo en la Cooperativa por un aumento desmedido en su factura y se encontró con una situación que es el síntoma de lo que estamos atravesando.

“Lo que me indignó a mí fue una abuela que estaba ahí que ganaba 5000 pesos de jubilación y le vino 7000, lloraba esa abuela. Estaba adelante mío, reclamó y no le dieron ninguna solución, le decían “tiene que pagar señora” “pero yo no puedo” y le respondían de nuevo que tenía que pagar” relata Violeta.

Tener que pagar y no tener con qué después de trabajar durante toda tu vida, esta es la violencia que aplican las medidas económicas, las lágrimas de una jubilada. No concedemos sentido a los argumentos que desvían el foco de estas violencias aplicadas, ni nos olvidamos del jubilado que decidió pegarse un tiro en la sien en el Anses, qué tipo de normalidad vamos a permitir. Esta escena en la Cooperativa fue la que puso en alerta a Violeta y fue participe de la junta de firmas que se le entregaron en el Concejo Deliberante al presidente del Cuerpo, Claudio Figal. ¿Cómo puede ser que los concejales tengan en la mano 4mil voces con un reclamo popular y no digan ni siquiera un argumento de porqué se las silencia o se las desestima?, ¿ése no es acaso un acto violento?, ¿no es tapar 4mil realidades con un dedo en una Tablet?.

tarifas_violeta_18Cuando las lágrimas ajenas avivan tu fuego la lucha se hace propia.

Nuestros cuerpos son violentados al sumirlos a forma de deudores, como afirma William Davies “en el neoliberalismo punitivo, la dependencia económica y el fracaso moral se enredan en forma de deuda, produciendo una afección melancólica en la que gobiernos y sociedades liberan el odio y la violencia sobre miembros de su propia población” (William Davies, Neoliberalismo 3.0, 2011). Las deudas son un poderoso disciplinador social, como bien explica Deleuze, cuando debemos estamos atados y atadas, sumidos a esa relación de poder que se establece sobre nosotros.

Así mismo, otro de los argumentos ante el aumento de tarifas esgrimido en las comunicaciones oficiales tenía que ver con el supuesto derroche, al ser baratos y estar subsidiados los usuarios los consumían sin discreción. Ante este explicación el economista Alfredo Zaiat demostró que a mayor o menor ingreso el consumo de servicios se mantiene constate, que  en el caso de ocurrir un aumento sobre la capacidad de compra por incrementos en términos reales de los salarios o jubilaciones, los hogares amplían el consumo de otros bienes motorizando la demanda y con ello la expansión del mercado interno. Es decir, si se reduce el salario o el haber jubilatorio real, no se reduce el consumo de gas, sino el de otros bienes porque de esa forma se logra obtener el ingreso necesario para pagar un servicio público esencial. Por lo cual, el tarifazo afecta en forma negativa sobre nivel de actividad del mercado interno, como relató Osvaldo: “A mi compañera, por ejemplo, le dijeron que no vaya más a trabajar en un comercio que ella atendía a la tarde. Le dijeron que espere a ver si la cosa remontaba y el mes que viene capaz la llamen. El mes que viene siempre es una sorpresa, espero no tener que seguir sacando cuentas para pagarle a la Cooperativa” concluye.

Entonces la pregunta que nos hacemos ahora es ¿cómo afectó el aumento de los costos sobre los comercios?

SITUACIÓN DE LOS COMERCIOS / AVISO DE CIERRE

“Recién arranco con el negocio y te mata, te corta las piernas esto del tarifazo, me vino un recibo de luz de 8.500 pesos, que es más que el alquiler” cuenta Juan Ignacio entre mate y mate, mientras detalla que durante el mes está “más de 20 días pagando gastos fijos, y no le podés errar en ninguna compra de mercadería porque no te queda margen”; ésta es la situación actual que atraviesa el propietario de Arre Lulú. 

HArre“Empezás a pensar en trabajar en la informalidad”

Esta escenario alarmante es un estado generalizado entre otros comercios. En la despensa de Juan y Pochi la situación se repite como si fuera un mal sueño del que no podemos salir, o mejor dicho, una pesadilla. “Mirá, hoy me llegó esto” muestra Juan mientras pone arriba del mostrador el aviso de corte de la Cooperativa Eléctrica. “Tengo que pagar 19.181 pesos, que de impuestos deben ser 7 mil, esto es insostenible, una diferencia impresionante entre lo que pagábamos antes y ahora. Pagás un montón de impuestos y no sabés qué carajo estás pagando, y la única explicación que te dan es que tenés que pagar”. Juan relata que además la despensa abre “de lunes a lunes 15 horas por día, de 8 a 23, no se puede vivir así, a veces pensamos en vender todo para irnos de la ciudad. Esperamos respuesta del Municipio y de la Cooperativa Eléctrica, pero no sé. Así, la gente se enferma”. “Vamos directamente al cierre, no tenemos apoyo de ningún tipo, manejamos números chicos y pagamos números gigantes” explica Juan.

De estas violencias hablamos, de trabajar todo el día y para colmo tener que irse a dormir pensando en cómo hacer para pagar la luz, no hay justicia en ese hecho, tener que ver como las vecinas y vecinos están en la misma situación o peor y que recurren a los almacenes y al fiado para seguir aguantado. De eso se trata, por qué nos obligan a vivir aguantando estas presiones económicas tan pesadas, y que como bien dice Juan, nos terminan enfermando.

HJuanyPochi“En el barrio la gente viene con 5 pesos a comprar pan”

Otro relato es el de Germán Yoice, propietario del restorán Keukén, una empresa familiar que funciona en la ruta 5. “Perdí a la clase trabajadora, a la clase media, los que venían viernes y sábado no los tengo más, los perdí” afirma. Germán no se puede sacar de la cabeza la próxima boleta de luz. Sabe que los números que ofrezca la próxima factura de la Cooperativa serán decisivos para el futuro de la empresa familiar: “de luz me llegó 14.595 pesos, y en mi casa, que no estamos en todo el día 4.800… si me llega otro recibo de luz de 15 lucas no puedo” advierte.

Y agrega a la lectura de su situación que no ve expectativas ni mejoras, “hoy por hoy trabajo con los camioneros, comen lo justo y necesario y siguen viaje. Se está poniendo difícil, si se pone más difícil voy a tener que cerrar las puertas” asegura Germán, poniendo al descubierto que, en este círculo vicioso mediante el cual dicen pretender bajar la inflación, lo que está pasando es que para enfriar la economía nos congelan.

tarifas_Keuken_18“Si se pone más difícil voy a tener que cerrar”

Sandra tiene un local de ropa, y otra vez llega el relato del recorte, “bueno, no tenés más nada para achicar y empezás a sacar cosas que son importantes para un local, como es un seguro, alarma, pero hay un momento en que ya no te queda nada por achicar” asegura.  Sandra relata que pasó “de pagar un recibo más o menos de $ 1200, empecé a pagar $ 1800, después 3000 y el último que me llegó es de 4000, es una barbaridad. No sólo es en el local, en mi casa pasa lo mismo y entonces todo se empieza a juntar y llega un momento en que es más lo que gastas que lo que ganas. Es como que por más que las ventas sean buenas nunca alcanza, termina siendo más lo que sale que lo que entra. Y si te alcanza a cubrir gastos tenés que quedarte satisfecha. Ahí se produce un desfasaje y terminás trabajando para quedar hecha. Resulta que trabajar, tener un negocio, no te genera ganancia. Parece que tenés que quedarte contenta con poder a llegar a cumplir con todas las cuentas”.

DSC_3716“La vida no se trata de mantener impuestos, quiero trabajar y progresar, tener una vida digna”

Como afirma Zaiat, cuando el margen de ganancias se reducen o desaparecen, las unidades productivas se achican o cierran, esto es lo que está pasando en los comercios, sumado a toda la angustia que relatan, no es solo un dato más, un numero en rojo, es parte del día al día, de tu posibilidad de desarrollarte, de tener una estabilidad económica. ¿Qué calidad de vida puede ofrecer un contexto que nos limita a andar todo el día con la calculadora?

Como se declamó en el ConCejo ese viernes, esto es una cuestión de derechos, es una cuestión humanitaria, nuestro derecho es poder desarrollarnos como sujetos y sujetas en todas nuestras potencialidades. Lo que está en juego es nuestra calidad de vida que cada vez se ve más afectaba por las políticas de distribución regresiva de los ingresos, de ajuste hacia abajo, de silenciar nuestras miserias con relatos, de burlarse del sufrimiento. Creemos que Sandra da en la tecla de todo esto que estamos intentando entender cuando define que “la vida no se trata de mantener impuestos, quiero trabajar y progresar, tener una vida digna”, no queremos que siga descendiendo nuestra -calidad- de vida, ni el valor de ella, porque si cada vez pagamos más y ganamos menos por las horas que nos comprometemos en las tareas productivas, eso quiere decir que nuestras vidas cada vez valen menos, que nosotros cada vez valemos menos. De esto se trata, de defender nuestro derecho a la dignidad, no queremos ser deudores ni deudoras, queremos nuestro derecho a una vida de pie y con la cabeza en alto.

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INFORME: Lila Magrotti Messa
PRODUCCIÓN: Diego Tiseira | Juan Gatti 

GIF REMERA CATALEJO

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