Una bandera que diga Juventud Unida por la Revolución Feminista

Género 18 de mayo de 2018 Por
A dos semanas de la primera marcha por el aborto legal en Trenque Lauquen, la organización estudiantil se afianza y crece. Cómo es agitar en verde en el noroeste bonaerense.

María Pía López vio una foto. Socióloga, ensayista, investigadora y docente, la mujer se detuvo en un grupo de chicas con sus pañuelos verdes en el monumento de la Plaza San Martín de Trenque Lauquen. La imagen, que graficó la nota escrita por Lila Magrotti Messa para Diario Nep, es un instante de lo que fue la segunda convocatoria por el aborto legal en la ciudad, tras el pañuelazo del martes 8.

La ola verde llegó a Trenque Lauquen de la mano de un grupo de estudiantes de secundaria hoy agrupadas en la JURF. Y María Pía López, ligada desde siempre a esta ciudad, leyó la nota, vio la foto. Y escribió: “Pasé mi infancia y adolescencia en Trenque Lauquen. La vieja frontera contra el indio, pegadita a la zanja de Alsina, donde habían vivido mis abuelos. En esa ciudad, todo lo que tenía que ver con el sexo, incluso los abortos, lo hacíamos a escondidas. Casi ni se hablaba entre amigas. En estos días, en los que la ciudad de Buenos Aires se pone más linda de tantos pañuelos verdes atados a las mochilas, me gusta la sensación de subir a un medio de transporte público y ver que siempre hay alguna muchacha o mujer con esa contraseña que es grito y urgencia. Que le habla al parlamento pero lo excede con mucho. Que habla también de la calle y los deseos, de la apuesta a otras vidas. En estos días, digo, pensé también en las otras ciudades, más pequeñas, como aquella en la que nací. Por suerte, también allá ocurre. Y las chicas dicen: lo traumático no es el aborto sino la clandestinidad”.

Catalina tiene 17 años y está terminando la secundaria en una escuela católica. “Muchas chicas tienen que venir acá mintiendo” explica, como una continuación y confirmación del texto de la socióloga. “Recibimos muchas críticas de Trenque Lauquen, pueblo chico y conservador; en el colegio se habló mal, fue difícil, a veces te preguntás si lo que hacés está bien o no, pero la causa es más fuerte que toda crítica que se pueda hacer” se planta Catalina con un liderazgo innato.

“Muchas chicas tienen que venir acá mintiendo, diciendo que van a otro lugar porque sus familias y sus padres no lo aceptan, venimos en secreto porque si dijéramos lo que venimos a hacer nos dirían que no” cuenta.

-Fueron protagonistas de la primera marcha por el aborto legal en Trenque Lauquen, ¿cómo surgió la convocatoria?

- Una amiga me hizo un chiste, y me propuso hacer un martes verde en Trenque Lauquen, pero yo lo tomé bastante en serio, hice un grupo de wathSapp con chicas que sabía que estaban a favor del aborto y lo manifestaban, éramos 6 y en pocos días el grupo tenía 50 chicas. Entonces empezamos a organizar qué íbamos a hacer, propusimos ideas para carteles, el recorrido por el centro, llevar cornetas, redoblantes.

-Y de un martes a otro se afianzó la organización, ahora son la JURF

- Me hubiera encantado que cuando yo era más chica haya existido un grupo de chicas que me guíen y enseñen, que hablen del aborto, que planteen la problemática, no lo hace nadie… lo hago yo. Quiero que la JURF prospere y siga. Vamos a seguir trabajando, por el momento en el ahora. Y con la idea de sumar más gente, que vengan más chicas, y chicos.

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