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Las libres del mundo responden

Géneros 27 de mayo de 2018 Por
Se realizó ayer un encuentro en el marco del día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer. La actividad se llevó a cabo en la Plazoleta Brown donde malabares, libros, serigrafía en vivo construyeron un espacio de reflexión y visibilización en torno a la salud de la mujer.
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Por Lila Magrotti Messa

Las esclavas volaban por el aire, eran los malabaristas desafiando las leyes de la gravedad, de lo útil, de lo necesario y reafirmando el porqué del encuentro. La Salud de la Mujer supone repensar opresiones históricas, ideas que han sido naturalizadas. Catalogadas como brujas, hechiceras, histéricas, zonas del instinto maternal, putas, locas, a las mujeres se les ha obligado a callar, a no votar, a fregar, a no poder ingresar a las universidades, a recluirse en el hogar, se las ha quemado en la hoguera, se les ha dicho que son el sexo débil, por eso pensar su salud supone ocupar el espacio público y revolear esa opresión por el aire.

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Para ello, además de malabares, se realizó serigrafía en vivo.  Se estamparon pañuelos verdes con la consigna de la campaña nacional por el aborto legal, seguro y gratuito y parches con la insignia del Ni un Menos. La técnica serigráfica es un eje central para pensar en torno a los mensajes visuales que conforman nuestras identidades. El espacio de la mujer en esta cultura de la imagen que estamos transitando es de objeto, es de belleza canónica que establece que debemos estar flacas y bien pintadas ofreciendo un perfume o alegres y realizadas fregando un inodoro. La serigrafía como acción disidente repiensa las imágenes que circulan y produce otras; esa es potencia, el bajo costo y la gran tirada para dar una batalla más que necesaria. Nuestros cuerpos, nuestras imágenes, nuestro grito, nuestra salud. 

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Por ello también estuvo presente “el otro lado”, un emprendimiento de distribución editorial que cuenta con libros fundamentales a la hora de repensar los discursos que pesan sobre la representación de las mujeres. Las mujeres también son autoras de ficción, de ensayos, de mezclas raras, también son editoras, dibujantas, artistas. Las mujeres también narramos aunque nos hayan querido enseñar que sólo podemos hacer libros de cocina, novelas  románticas y escribir tips de revista para enamorar a un buen partido.

Luego se abrió el micrófono y lo tomó valientemente Camila de la agrupación Juventud Unida por la Revolución Feminista, quien mencionó las actividades que se han realizado en la Plaza San Martín con la finalidad de visibilizar el apoyo a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. La agrupación además repartió volantes con información en torno al aborto y a la necesidad de la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral. Por otro lado, Yamila Toledo sumó su reflexión en relación al modo en que este tema es transmitido en la actualidad, qué se dice y qué se oculta. Este es uno de los ejes centrales de los martes verdes, en cada encuentro se evidencia el arduo trabajo que la juventud está llevando a cabo para poder informarse, desnaturalizar y alzar su propia opinión. Además se convocó a los y a las jóvenes que quieran asistir al próximo martes a la Plaza San Martín a las 15.30 para seguir construyendo una mirada crítica sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

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Más tarde, tomó el micrófono Gladis Vera, quien leyó un escrito realizado por la agrupación Mariposas de Janequeo donde se expuso que “un estado ausente es igual a mayor desigualdad social. Cuando el estado se retira de la sociedad logra que la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen se agrande. El único que tiene los medios para que dicha brecha de achique es el estado a través de política de inclusión social. En la actualidad estamos viviendo la ausencia del estado y éste, al no estar presente, vemos cómo vulnera los derechos de todas nosotras diariamente. Quién debe ayudarnos no lo hace porque ve que es un gasto la prevención y después nos aterramos cuando vemos los casos que salen a la luz. Un estado ausente va a seguir agrandando la brecha entre los que menos tienen de los que más tienen”.

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Como cierre de la jornada se realizó una ronda para compartir saberes femeninos y nacimientos con amor a cargo de Ana Voarino. El espacio invitó al debate y a repensar cómo nos han transmitido los saberes que pesan sobre nuestros cuerpos, sobre la maternidad, sobre el ciclo menstrual. Ante la pregunta ¿qué es la menstruación para vos? muchas de las respuestas remarcaban que era la primera vez que se enfrentaban a esta pregunta. El ciclo menstrual carga sobre sí un tabú profundo amparado en la excusa de lo natural. “¿Por qué se dice que estamos indispuestas? Indispuestas ¿a qué? ¿para qué?”. Ana Voarino subrayó que el miedo al autoconocimiento y a la autopercepción de los procesos que viven nuestros cuerpos se da en torno a un silenciamiento de saberes que buscan sofocar la potencia femenina, extinguir su capacidad de modificar lo existente, de revolucionar lo conocido, de crear otros mundos posibles. Por ello, comprender la salud integral de las mujeres supone dejar de pensar que sus cuerpos sólo valen a la hora de gestar, entender que tienen una relevancia propia es el punto de partida y que su salud se compone de múltiples factores. Por eso las acciones en la plazoleta conjugaron nuestras voces, nuestras risas, nuestra serigrafía, nuestros libros,  nuestros abrazos, nuestras preguntas, nuestros malabares, nuestros cuerpos, nuestros fuegos, nuestros deseos, nuestra salud.

 

GIF REMERA CATALEJO

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