Cazando una respuesta

Información General 08 de junio de 2018 Por
Los cazadores de liebres se presentaron este viernes en la Municipalidad para pedir explicaciones ante la negativa de habilitarlos para salir a trabajar durante esta temporada. Entre mates y camionetas esperaban la respuesta de Miguel Fernández que los recibió cuando decidieron presentarse de manera conjunta en el lugar de trabajo del intendente.
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Por Lila Magrotti Messa

“Estamos reclamando un permiso de caza con luz artificial el cual hace 20 años que se hace acá, en el partido de Trenque Lauquen. Este año esperamos, invertimos en todo, en reparación de vehículos para poder salir tranquilos y nos dijeron que el lunes ya nos habilitaban y cuando quisimos salir a cazar nos enteramos de que no teníamos permiso. No se hicieron cargo de darnos ese permiso, no sabemos si es problema de la patrulla rural o de la Intendencia. Nosotros con Barracchia teníamos un permiso de él directo y la gestión que siguió fue así, incluso esta intendencia hasta el año pasado nos aprobó pero bueno ahora no y el problema es que no nos dicen por qué” afirma Nicolás que hace 15 años que es cazador, este es su oficio y su trabajo, se lo enseñó su papá.  “Las liebres son de exportación, los cazadores las venden y luego los frigoríficos las exportan a Europa, a los trabajadores se les paga 80 pesos por liebre y para cubrir los gastos se deben cazar 100 liebres por noche”.

“Yo soy constructor, él y él también” dice un compañero señalando a otros dos hombres que estaban ahí “pero la construcción está parada y tenemos que salir a cazar, la situación no está bien para nosotros”

“Lo que queremos es trabajar como hace 20 años venimos haciendo, queremos el permiso municipal, lo que queremos es que nos expliquen por qué nos cortaron el permiso, vinimos acá tranquilos, pacíficos. Lo único que esperamos es nos dejen hacer nuestro trabajo, no queremos que nos regalen nada. Ahora están reunidos nuestros compañeros con el intendente, para ver qué nos dicen” dice Matías que es cazador hace 25 años mientras le ceba mates a sus compañeros.

“Por camioneta van de 4 a 5 trabajadores y salen casi 10 camionetas cada día. No poder salir significa que queda en suspenso el sostenimiento de 40 familias mínimo que viven de esto durante dos meses, y más ahora con lo complicado que está el trabajo y el dinero que no alcanza. Creo que esto que hacemos nosotros es necesario porque generamos trabajo para la gente y traemos plata al pueblo, esta plata no se va de Trenque Lauquen, es más, viene de afuera, la traen de los frigoríficos, del exterior. No es como los chinos que no dejan la plata acá porque no tienen empleados del pueblo, no dejan nada acá. Nosotros generamos trabajo y a raíz de nuestro trabajo funcionan almacenes, estaciones de servicio, casas de repuestos, muchas cosas” comenta Matías y agrega que habían “intentado hablar antes con el intendente pero no nos había querido atender, como siempre te mandan uno te mandan a otro, sentimos mucho manoseo. Trenque Lauquen es así ahora, este gobierno no ayuda a la gente”.

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Después de mucho esperar salieron los compañeros que estaban charlaron con el Miguel Fernández y confirmaron que “nos dijo que fue un supuesto mal entendido, nos aclaró que podemos salir después de que nos pinten los números en las camionetas. Nos leyó la ordenanza. Nos dijo que el problema fue que esta ordenanza no había llegado y no podían hacer nada si no la tenían. Si bien nosotros hace rato que sabíamos que estaba lista esta autorización él dice que no le había llegado y que recién ahora la tiene” relató Jorge a sus compañeros que lo miraban preocupados.

El debate sigue en la puerta de la Municipalidad, más allá de la respuesta de Fernández quedaron muchas preguntas, ahora el problema es que la patrulla rural siga poniéndoles obstáculos cuando salgan a trabajar. Se desconcentran lentamente, se saludan, vacían la municipalidad con la certeza de una ordenanza que los habilita a trabajar leída por el mismo intendente pero después de perder una semana de trabajo en una temporada de caza que dura dos meses y con el temor a que estos conflictos al interior del municipio sigan perjudicando su posibilidad de trabajar.  

 

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