“Están vivos todos los ideales de nuestros desaparecidos”

Derechos Humanos 15 de junio de 2017 Por
Por: Pamela Pía López, Jonatan Velázquez, Antonella González, Virginia García y Rodrigo Marquéz. (Ex residentes del CUTL).
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“Tres Torinos ingresaron en contra mano por calle 41. De los autos se bajan oficiales militares vestidos de civil, armados. De dos patadas voltean la puerta del Centro de Estudiantes de Trenque Lauquen. Es de madrugada. Levantan a los estudiantes universitarios a trompadas. Los ponen a todos contra la pared. Calladitos la boca. Mientras ponían a los jóvenes contra la pared, uno de los militares ingresa a la sala de estudios. Se lleva unos libros, arranca unas hojas y regresa al patio.

Encontraron lo que buscaban. Uno los señala: “son ellos tres”. Rodolfo Emilio Pettiná, Ricardo Antonio Sangla y Héctor Omar Manazzi. Los demás, ya saben, a dormir, calladitos la boca mejor. Sin dejarlos vestir, casi desnudos esposan a los tres jóvenes. Solo a uno, el mayor, le dejan la cabeza destapada. Rodolfo gritó: “Llevenme a mí, pero dejen a los pibes”.

Su grito de compañerismo aún se escucha en los pasillos de la enorme casa. Se hace carne y se hace historia.

Pasaron cuarenta y un años de la última dictadura cívico militar que sacudió a nuestro país. Pasaron cuarenta años de la desaparición de nuestros compañeros. Cuarenta años de que la dictadura cívico militar se llevó a Héctor, Rodolfo y Ricardo del Centro Universitario de Trenque Lauquen, en La Plata.

Y aún hoy, después de tantos años, no sabemos dónde están. Tenían 23 y 19 años la noche en que fueron desaparecidos. Hay que decirlo: buscar argumentos que justifiquen el accionar militar se vuelve un sin sentido. Es una falta de respeto a nuestra memoria colectiva. Ocho militares armados contra tres jóvenes, dos de ellos de 19 años, no fue un enfrentamiento. Fue un delito de lesa humanidad.

En el día de hoy, en este tiempo oscuro en que varias bancas políticas son ocupadas por las mismas empresas económicas y organismos políticos que participaron de la siniestra época dictatorial de nuestra patria, recordarlos, más que un compromiso, es un deber.

Recordarlos, se hace carne en los cuerpos sacudidos por la memoria de las y los jóvenes que como Sangla, Pettiná y Manazzi, soñamos con una patria más justa e igualitaria. Recordarlos, también nos exige un compromiso histórico y una responsabilidad política que no dejaremos en la puerta de ningún espacio de discusión.

Recordarlos, hoy, es un abrazo colectivo a las madres, las abuelas y familiares víctimas del terrorismo de Estado. Recordarlos, es el haz de luz de esta lucha colectiva que recupera en sus memorias la fuerza necesaria para continuar militando por la memoria, la verdad y la justicia.

Recordarlos es tener la plena conciencia de que resulta fundamental tenerlos siempre presentes, escritos a fuego en nuestra historia. Es alertar a quienes intenten desmembrar nuestra patria, que están vivos todos los  ideales de nuestros desaparecidos. Recordarlos es no abandonar su lucha, hacerla nuestra, reivindicarla, no rendirnos, resistir, hasta la victoria, siempre.

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