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El difícil presente de las escuelas rurales en la Provincia de Buenos Aires

Información General 23 de junio de 2017 Por
El cierre de las escuelas rurales en la provincia de Buenos Aires es un fenómeno que no para. Desde el Estado se asegura que no se cerrará ninguna Escuela, pero la realidad muestra todo lo contrario. Falta de trabajo, mal estado de los caminos y la ausencia del tren son clave en el retroceso educativo.
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Las causas del cierre de las escuelas rurales responden exclusivamente a una política estatal de no impulsar el desarrollo en los pequeños parajes y pueblos de todo el país. Sin servicios y abandonados, con caminos rurales que no son mantenidos, sin la posibilidad de contar con el tren, los pequeños pueblos sufren el éxodo. Los padres de los alumnos deben salir a buscar trabajo fuera de sus casas y así las comunidades y sus escuelas se quedan sin gente.

El fenómeno se extiende a todo el país. El Ministerio de Educación viene desarrollando un método que ha contribuido al éxodo, y al cierre de establecimientos. Las llamadas escuelas unificadas concentran la matricula de aquellas escuelas rurales que tienen pocos alumnos, y que cierran luego de que las primeras absorben a los niños, dejando de esta manera a pueblos y parajes sin establecimientos educativos, centros de sociabilidad por excelencia en las pequeñas comunidades.

La realidad, cuando uno oye a los habitantes de los pueblos es que cuando cierra una escuela no abre jamás, y las escuelas unificadas cumplen un papel funcional para el Estado que de esta manera deja de gastar dinero en una escuela en donde van pocos alumnos. A lo largo y a lo ancho de la provincia de Buenos Aires, el número de escuelas cerradas aumenta. Un informe difundido por el diario La Nueva resalta esta tendencia negativa.

Hace unos días atrás desde Coronel Pringles se difundió una triste noticia: el Jardín de Infantes de Lartigau, una localidad de 20 habitantes cerró sus puertas porque sólo asistía un alumno. Indio Rico es otro pueblo del mismo Distrito que el pasado 22 de marzo sufrió en carne propia el fenómeno: cerró la Escuela N° 28 Fragata Sarmiento. Esta realidad parece ser sistémica y responde a una metodología: las propias docentes son quienes saben que la matrícula cambia año y año.Llas maestras de la Escuela de D´Orbigny nos explicaban hace unos días atrás que así como hay momentos en donde sólo concurren dos o tres alumnos, hay años en donde se triplica esta cifra. El trabajo en el campo es así.

Desde la Dirección General de Escuelas, argumentan que no hay un plan de cierre masivos de escuelas rurales y todo lo contrario, “no cerrará ninguna escuela en el territorio provincial, y no se dejará de brindar ningún servicio“, es claro que los funcionarios de La Plata hace mucho no recorren la provincia, ya que la realidad estaría marcando todo lo contrario. La lista de escuelas cerradas se extiende en todo el territorio bonaerense:

Coronel Suárez: cinco escuelas rurales cerradas, la que más impacto tuvo fue el cierre de la Escuela N° 35 del Paraje la Uruguaya. En Adolfo Alsina durante el año 2016 se cerraron dos escuelas rurales, la N° 8 “Estancia Concepción” y la N° 27 del Paraje La Porota. Más al sur, en el Partido de Villarino la situación no es mejor, según difunde La Nueva un informe de SUTEBA, hay 35 escuelas con menos de 8 alumnos y 11 JIRIMM (Jardín de Infantes Rurales de Matrícula Mínima) con problemas, el caso emblemático se dio en el paraje La Planchada conde los propios maestros fueron a buscar alumnos al campo para llevar a la escuela.

La lista continúa, en el Partido de Saavedra la Escuela de Abra del Hinojo N° 21 comenzó el año sin matrícula. En Coronel Dorrego, hay dos escuelas en donde concurre un solo alumno, la N° 20 y la N° 22. En Coronel Pringles, al ya citado cierre de Lartigau, se le suman las difíciles situaciones de las escuelas N°36 de Las Lomas y la N°9 de El Pensamiento.

La falta de gente en el campo, la ausencia del ferrocarril y la tecnificación del agro atentan contra la familia rural. El rol del Estado debería ser todo lo contrario al que representa hoy, debería impulsar el regreso de las familias al campo, promover las actividades sustentables y mejorar los caminos rurales.

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