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“El feminismo está construyendo cómo se quiere vivir”

Géneros 31 de julio de 2018 Por
Entrevista exclusiva a la socióloga, escritora y militante por el aborto legal, María Pía López. Nacida en Trenque Lauquen, recupera historias de su vida personal para interpretar un presente, y transformarlo, en clave feminista. Fundadora del Colectivo “Ni una menos”, insiste en que una de las mayores opresiones de género se da a través del salario. PRIMERA PARTE
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Por Federico Tártara

El bar “Da Vinci” queda cruzando la Facultad de Ciencias Sociales, en el Barrio de San Cristóbal, donde un viernes lluvioso María Pía López tomará finales a varios alumnos luego de la entrevista. Ya fue reconocida durante el Kirchnerismo por su activa militancia política y cultural, y la responsabilidad que mantuvo en diversos sectores, como Carta Abierta, y su postura crítica frente al poder.

La marea feminista que asola la Argentina, por lo menos desde 2015 para acá, la tiene como una de sus figuras más visibles o -como la define la periodista y escritora María Moreno- “una de las cabezas” del colectivo feminista #Niunamenos.    

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Durante la charla, hablará casi sin parar por más de una hora y, parece que podría continuar así sin ningún tipo de problemas, dejando en claro la importancia de la palabra y la conversación como pilar fundamental a la hora de relacionarse, y convencer.  

Habla, escucha, complementa, pero se detiene poco, parece siempre estar en movimiento asociando ideas y conceptos, enhebrando recuerdos, anécdotas con aciertos y preocupaciones, como si estuviese encajando las ideas en un TETRIS, así, en movimiento.

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¿Estamos a poco de que el aborto legal sea ley en la Argentina? ¿Coincidís?  

- Sí, si la ley no sale ahora, va a salir en poco tiempo, un año digamos. Pero lo que pasó fue la despenalización social y ese proceso es fundamental. Es un doble pasaje: por un lado, el debate público del proyecto de aborto, donde se está debatiendo en general en toda la sociedad, y, por el otro lado, una especie de salida del closet de la cuestión donde ya no pasa a ser una cuestión vergonzante, humillante. Es decir, ya se liberó socialmente el derecho a abortar, pase lo que pase con el parlamento. Este me parece que es un plano que caracteriza el momento. Y después, y paralelo, está el proceso de los feminismos en la Argentina, que es el salto de los pequeños grupos a una masividad y a un estado de compromiso general muy amplio. Ya había pasado en Julio del 2015. Fue el gran salto entre el activismo feminista más organizado y el “Ni una menos”. Saltar el cerco de las organizaciones, paso en el 2015 en el tema violencia y pasa ahora en el tema aborto. Esto es lo que se nota fuertemente. 

¿Qué fue lo que cambió en la sociedad? ¿Cuáles son los nuevos planos?

- Son dos planos: “despenalización social” y en el engarce con la construcción de un nuevo sujeto político, que es el sujeto feminista que es masivo y callejero. Creo que estas fuerzas son las que presionan en el parlamento, porque el parlamento está siendo presionado por ese cambio a las creencias sociales. La corriente de opinión es más favorable al aborto. Los anti-derechos están atacando porque son ellos los que dicen “anímense a votar”, en otro momento hubiésemos sido nosotras las que hubiésemos dicho justamente eso.

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Ahora, como la corriente social va hacia el lado de la legalización, está esa presión que es electoral, en las encuestas. Y, por otro lado, reciben otro tipo de presión a favor de la legalización que son los cuerpos a la calle que fue lo que se vio en la vigilia del 13/07 y se va a ver el 8/08. Tengo la hipótesis optimista de que va haber tres veces más personas en la calle que las que nos movimos antes.  

¿Cómo analizas el debate que se está produciendo en general: en la sociedad, en el parlamento? ¿Hay show?foto 5 2 nota MPL

- Es raro el papel de la iglesia en este debate. Salvo el padre Pepe, la iglesia no salió a poner todas las fichas. Quedó solo una iglesia muy arcaica, que es la del Opus Dei  que sí está moviendo fuertemente y al mismo tiempo engarzado con cosas muy conservadoras, jerárquicas. Siento que del lado de los anti-derechos el tipo de argumentación se extremó hacia la derecha, y se extremó hacia la consideración donde el cuerpo de la mujer aparece como una cosa. Se cambió tanto el eje de la argumentación que ahora no están discutiendo legalización del aborto, sino que están discutiendo la Ley de 1921. Es impresionante como retroceso.

La derecha es como que aparece sorprendida por el debate. ¿No estaban preparados? ¿Comprendieron tarde la corriente de opinión favorable?   

- Están discutiendo la ley del ´21. Los funcionarios del gobierno discuten eso. Carrió discute aborto no punible, y Gabriela Micheti también. Es muy delirante que hayan vuelto a ese punto de argumentación. Entonces todo el tiempo en el debate público, quienes defendemos la legalización, estamos diciendo “bueno, lo que se está discutiendo es esto”: una cuestión del derecho, no estamos discutiendo si te gusta tener pibes o no, aborto en caso de violación, eso ya está todo legislado. Y lo otro que se está viendo dramáticamente en el debate es como está en juego un negocio bajo la máscara de la convicción y que es el negocio de la clandestinidad, que es enorme. El otro día me mandaron una foto de una marcha de San Miguel, donde yo trabajo, una marcha de los pañuelos celestes, una foto que se sacaron los médicos de San Miguel contra el aborto, y me mandaron marcados quienes eran los que se enriquecieron todos estos años haciendo abortos clandestinos. Defienden su fuente de ingresos.  

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¿Cómo viviste esa maratónica sesión cuando se votó afirmativamente aborto legal en Diputados? 

- No escuché nada porque estaba en la calle. Y en la calle podíamos acceder a la información a través de los Whastapp y el rumor permanente o entrar a un bar a ver un poco en la tele. Pero las que estábamos esa noche teníamos que seguir con la ansiedad del caso respecto de si había un diputado que se caía o no… era una especie de definición por penales. Y lo que tenía de muy impresionante era esa fiesta callejera de la cual nadie se quería ir. Nunca había vivido una experiencia de ese tipo: ocupación de las calles, puesta en común y de afirmación de sensaciones de algo que está haciendo el feminismo ahora, que es construyendo prácticamente una visualización de cómo se quiere vivir. Entonces algo de eso había, en el sentido que había mucha solidaridad, mucha cooperación, mucho cuidado mutuo, mucha fiesta y mucha política. Todo en esas cuadras alrededor del Congreso. Así que, por todo esto, ni escuché a los diputados.

¿Cuándo hablaste en el Congreso hablaste en términos muy personales: el caso de tu mamá, porque?

- Fui en la última semana y ya habían pasado muchos argumentos, y había un argumento que estaba en juego que era “la legalización del aborto es una demanda de las mujeres de clase media”, que son liberales, que creen en la decisión autónoma de los cuerpos; y no de las mujeres pobres, que en las villas no se reclama aborto. Entonces, había que salir a argumentar en ese sentido y con una experiencia muy personal que era la situación de mi vieja, y algo que me interesaba remarcar era el vínculo de la clandestinidad y como financian el aborto los sectores populares, lo que implica generar deudas y abortos muy inseguros. Fundamentalmente la decisión fue intervenir en ese plano por la pregunta de origen social y prácticas sobre los cuerpos. Pero, además, yo recordaba que en el barrio era re contra común, se sabía. El aborto es una práctica del control de la natalidad en los sectores populares y eso me parecía que estaba siendo muy soslayado. Después lo otro que me interesaba decir es que hay una trampa en el modo liberal de considerar la legalización, que es como la afirmación muy individualizante de: “mi cuerpo, mi decisión”. Este es un argumento que usábamos mucho en la calle -que es algo más para discutir el 09/08 cuando ganemos- pero es como no quedar entrampados en la lógica que finalmente es falsa, porque nunca es tu cuerpo y nada más, nunca es sólo tu decisión. En general tomas decisiones y construís vidas con otros: puede ser tu pareja o no, tus amigos, tu familia pero siempre estás como en un estado de entramado, que se hace en esa resonancia de lo común. Me interesaba remarcar -aún sin decirlo explícitamente- que no podemos pensarnos solas decidiendo, porque es falso. Las vidas se constituyen más o menos frágiles, pero en relación con otras personas.

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¿Por qué las y los estudiantes tomaron los colegios secundarios, y no pasó eso en otro ámbito, como las universidades?

- Mirá, hace poco entrevisté a Ofelia Fernández del colegio Pellegrini y le pregunté esto: “¿Cómo había visto el proceso?”, ella me dijo dos cosas: “que se hizo feminista el 03 de Julio de 2015” y que quiere construir “una sociedad feminista”. Ella es hija de ese feminismo callejero, muy vital, expandido, muy de poca teoría, no se define como feminista por haber leído a Simón de Beauvoir o Jim Butler. Eligen la política desde el feminismo y también porque han cambiado los modos de coexistir adentro de las escuelas de Buenos Aires: porque empezaron a plantear protocolos, regulación de la violencia, denunciar los casos de abuso, la composición en los centros de estudiantes. Entonces me parece como que el aborto apareció en este contexto, en la agenda de las pibas y los pibes, porque además en esa generación es muy mixto. Y lo digo así porque después de la entrevista con Ofelia, hicimos una mesa con estudiantes de escuelas de Capital y de San Miguel, y a los pibes de San Miguel armar un centro de estudiantes les cuesta ¡horrores! Tienen toda la escuela en contra, los quieren hacer marchar a favor de los anti-derechos. Una de las chicas que entrevistamos, la verdad que heroica, va a una escuela pública que funciona dentro de Campo de Mayo, ya la quisieron sancionar por ir con el pañuelo verde a clases. Cuando le preguntamos que querían construir para el futuro, a esos chicos de los colegios de San Miguel, también contestaron “una sociedad feminista”. Los pibes y las pibas están encontrando el feminismo en la práctica utópica.

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¿Cuáles son las discusiones actuales del espacio feminista “Ni una Menos”? ¿Tiene cada vez mayor incidencia en los debates de la sociedad?

- Está transformando cada vez más. Hay algo que es el movimiento general de las manifestaciones cada año y, por otro lado, el colectivo que se llama de la misma forma que es más pequeño. Ahora, el colectivo, está tratando todo el tiempo -desde los paros, en particular- de que no se desliguen las discusiones sobre legalización del aborto o sobre derechos civiles de las discusiones sobre la desigualdad económica. Ahora hay una insistencia de meter la cuestión. Llevamos un año, en todos los documentos, hablando de la deuda externa. Nosotras por lo general antes poníamos “vivas, libres, nos queremos” y desde el año pasado le empezamos agregar “y desendeudadas nos queremos”. Y es raro esto, porque no está visto dentro de gran parte del movimiento feminista. Cuando hicimos los paros del 08/03, o con la marcha del 03/06, se inicia un proceso de asamblea donde van todos los grupos políticos menos la derecha, obviamente. Pero del Kirchnerismo a la izquierda van todos, y ahí se construyen documentos. Y en general hablan de todos los procesos y conflictos, y tienen un tono muy de izquierda y los medios nos putean porque dicen que mezclamos todo, que politizamos, que hablamos de Milagro Sala, de Maldonado. Y al mismo tiempo, los que no nos leen, nos dicen “a ustedes no les importa la cuestión económica” (risas). Nuestra línea hoy es pensar una noción muy compleja de la violencia, que implique la desigualdad social y económica y fundamentalmente que sea una herramienta anti- neoliberal.

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¿Cómo nació el tema de los paros?

- El primero fue el 19 de Octubre que fue ante un femicidio, fue muy rara la decisión de hacer un paro, porque surgió como una idea absurda en las redes sociales alguien dijo: “¿No habría que hacer un paro?”. Yo me acuerdo que yo dije “es un delirio”. Y una de las compañeras dijo “convoquemos a una asamblea y vemos que pasa”. Y efectivamente se hizo una asamblea en la CTEP de Constitución y…estalló…entonces dijimos “bueno, hay paro”. Fueron 100 organizaciones que habían sido convocadas sólo con 1 día de anticipación. Y a partir de ahí se armó, antes las polacas habían hecho un paro, entonces se armó la idea de hacer un paro internacional. El primero fue el año pasado que fue bastante más complejo de organizar y este fue una bomba…las asambleas para este 08/03 eran de 1.000 personas. Nunca había estado en un proceso de esa índole: turnos de habla, coordinación colegiada, coordinación de todas agrupaciones distintas y encima ¡funcionó! Eso fue lo raro. Después nos peleamos en la calle, en la movilización, pero la vocación por construir juntas durante tres años, que no se construye en ningún otro ámbito, esta buenísima.

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Varios comunicadores se burlan del movimiento, diciendo “todo es culpa del patriarcado”…

- Aparece como una banalización, que es lo mismo que está apareciendo ahora con la discusión del lenguaje inclusivo. Hay como hay un estado de burla social respecto de los argumentos y de las demandas que se ponen en juego que yo creo que expresa fundamentalmente una incomodidad muy reactiva y reaccionaria. De posiciones que se sienten amenazadas por la propia explosión de los feminismos. Entonces responden a esa amenaza “haciendo chistes boludos”. Dicen “ahora van a venir las feministas y van a decir que es todo culpa del patriarcado”. Y todo es mucho más fácil. Es que interrogues tus prácticas, que interrogues porque cobras tres veces más que tu compañera por el mismo trabajo, porque aceptas que llegas a tu casa y te tiras a mirar tele mientras otra persona cocina y esperas para comer. Hay un intento de borramiento de carácter material y concreto que tiene el movimiento que no es una denuncia discursiva, sino que exige interrogar las prácticas y yo siento que en eso hay una incomodidad muy marcada, como aparece entre amigos. Por ejemplo, antes del 08 de marzo, un amigo empieza a bardear en una reunión, y entonces dice: “nosotros no podemos estar” y yo le digo que “no” y una compañera que estaba, Mónica Macha, dice: “la verdad que después uno se acostumbra a no estar, a nosotras nos pasó toda la vida”. Y es eso. Igual esa irritación, es algo como que va a pasar, le tengo más miedo a la traducción neoliberal de la cuestión, un poco lo que intenta hacer el gobierno o las empresas que es convertir todo en un lavado rosa de cara, donde se licue el movimiento de toda la carga de politicidad fuerte. Los más inteligentes van a intentar ir por un proceso de captura, no de burlarse.

“Mantener las diferencias construyendo un espacio común”, dijiste que te dijeron una vez ¿se pudo? ¿Se puede?

-  Se pudo en todo el proceso de construcción de los 08/03, y de los 03/06 y se está pudiendo con aborto. En la entrevista con Ofelia, que me quedé muy impresionada, ella dijo “yo soy adversaria de  Lospenato” (NDR: Silvia, Diputada Nacional del PRO) y no me voy a olvidar de eso”. Coyunturalmente podemos festejar la legalización el 08/08, pero el 09/08 sabemos que hay que construir contra ellos. Pero hay una lógica así para la construcción de las transversalidades políticas, incluso las hegemonías: instalar nuevas creencias a nivel social, te lleva a construir alianzas con personas o bloques o sectores históricos con las que no tenés plena identidad. Y, al mismo tiempo, esa articulación no borra todo el resto de la conflictividad. Con aborto estamos en esa escena, una articulación muy transversal, pero al mismo tiempo vamos a pugnar todos los actores políticos, para ver quien la recupera y quien la traduce a su propio capital político. El desafío es como el 09/08 disputamos la interpretación liberal del aborto.

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Próxima entregaKirchnerismo, Santiago Maldonado, Biblioteca Nacional, Aportes truchos.       

        

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