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Daniel Francisco Solano presente, ahora y siempre

Derechos Humanos 03 de agosto de 2018 Por
“Él era un joven deportista, le gustaba mucho el futbol, era arquero del equipo Guaraní de Tartagal, un chico sano, que como todo joven le gustaba salir, divertirse, bailar. Sobre todo un buen hijo que siempre estuvo al lado de su papá, mi tío Gualberto cumplió el rol de mamá y de papá porque Daniel había perdido a su mamá cuando él tenía 12 años”.
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Por Lila Magrotti Messa

Daniel viajó en 2011 desde Tartagal, provincia de Salta, hasta la provincia de Río Negro para trabajar en la poda, el raleo y la cosecha de las manzanas durante la temporada.

“Él era un joven deportista, le gustaba mucho el futbol, era arquero del equipo Guaraní de Tartagal, un chico sano, que como todo joven le gustaba salir, divertirse, bailar. Sobre todo un buen hijo que siempre estuvo al lado de su papá, mi tío Gualberto cumplió el rol de mamá y de papá porque Daniel había perdido a su mamá cuando él tenía 12 años” describe Romina, sobrina de Gualberto.

Daniel había sido contratado por Agrocosecha, empresa que operaba para Expofrut Argentina S.A.; Agrocosecha había informado a los trabajadores que cobraría el 4% del salario de cada trabajador, pero en realidad se quedaba con casi dos tercios de lo que la empresa multinacional Expofrut Univeg pagaba. Con lo cual, finalmente los trabajadores recibían menos de la mitad de lo que les habían prometido; además la empresa utilizaba contratos abusivos y vivían en condiciones infrahumanas.

Ante esta situación Daniel Solano comenzó a organizar una protesta con sus compañeros. Él se había comunicado telefónicamente, la tarde anterior a su desaparición, con su padre, a quien le dijo que el lunes siguiente reclamarían el dinero que les adeudaban. A la noche se fue con sus compañeros al boliche bailable Macuba Megadisco y a las 3 de la mañana fue sacado por la policía, nunca más lo vieron.

El 19 de julio de 2012 fueron detenidos los siete policías acusados de secuestrar, asesinar y hacer desaparecer a Daniel. La Jueza Natalia Constanzo trasladó a los acusados del Penal Nº 1 de Viedma a la prisión de la localidad de Lamarque, a pocos kilómetros de donde acampaba la familia Solano, luego de que los policías iniciaran un motín para pedir que los llevaran a un penal cerca de sus familiares. La investigación judicial tuvo muchas irregularidades. Además se desprendieron muchas causas e investigaciones en forma paralela, incluso esta causa quedó vinculada a la de Héctor Villagrán, jujeño, y Pedro Cabaña Cuba, paraguayo, desaparecidos en circunstancias similares en la misma provincia.

La primera hipótesis que manejó la Justicia fue que Solano se había retirado borracho del boliche y se había ido del lugar en un taxi con otros compañeros de trabajo. ​ La versión de la empresa Agrocosecha fue que Daniel se había ido a Neuquén a buscar trabajo por su cuenta. La primera jueza de la causa, Marisa Bosco, mantuvo esa hipótesis, por lo que fue recusada por encubrimiento y se jubiló justo después de haber sido apartada de la causa, antes de que pudiera ser sometida a juicio político. ​

La familia de Solano realizó un acampe frente al juzgado penal reclamando el fin del encubrimiento. Tanto la familia como los testigos fueron amenazados. ​Las pertenencias de Daniel habían quedado en el galpón en donde se hospedaba.

Más tarde la Justicia procesó a siete policías por desaparición forzada de persona. La causa finalmente fue caratulada como homicidio, con veintidós policías imputados y trece procesados. ​

El 21 de agosto de 2013, la jueza Constanzo presentó una inhibición y se excusó de continuar a cargo del caso. La causa pasó al Juez Soto, quien renunció un mes después. El 11 de agosto de 2015, el juez penal Julio Martínez Vivot dispuso la elevación a juicio de los policías detenidos​ y los liberó bajo fianza, tras tres años de prisión preventiva sin juicio y después de haber impuesto en julio una fianza de 400.000 pesos a los siete policías acusados.

Una vez comenzado el juicio, la justicia provincial declaró su incompetencia y debió ser suspendido. ​ El juez Julio Martínez Vivot y el fiscal Guillermo Bobrato consideraron que el caso debía pasar a la Justicia Federal porque estaba caratulada como desaparición forzada de personas. En diciembre de 2015 la justicia provincial de Río Negro, a través del Superior Tribunal de Justicia, decidió abandonar la causa y que la misma pasara al fuero federal. La competencia sobre a qué juzgado le correspondía juzgar fue muy discutida. ​

El caso pasó a la Corte Suprema de Justicia, que a su vez devolvió el caso a la justicia de Río Negro. Pasó a la Cámara Segunda en lo Criminal de Fiske Menuco. ​

El 3 de noviembre de 2017, Fernando Oris de Roa fue designado por el actual presidente, Mauricio Macri, como embajador de Argentina en Estados Unidos; este nombramiento fue duramente criticado en tanto el nuevo embajador había sido director de Expofrut S.A., durante el momento de la desaparición de Daniel.

En el mes de febrero del 2018 se inició el juicio a 7 de los policías implicados en el hecho, con más de 40 cuerpos de pruebas presentados por la querella. Gualberto Solano dio su testimonio delante de los jueces, poco después viajó a Tartagal acompañado del abogado querellante Sergio Heredia, donde finalmente moriría sin llegar a escuchar la sentencia de este juicio y sin saber aún, después de casi 7 años de lucha, ¿Dónde está Daniel Solano?.

solano1Caso Solano: el inicio del fin de la impunidad

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