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Caso Solano: Las palabras de Marcela Torres y Cristian Bonin después de la sentencia

Derechos Humanos 03 de agosto de 2018 Por
Cristian Bonin es el cura párroco de la ciudad de Choele Choel, él llegó a esa localidad en febrero del 2011, el mismo año en que llegaba Daniel para trabajar en el raleo. Marcela Torres es integrante de familiares y amigos de Daniel Solano, está presente en la lucha desde el inicio.
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Dos imprescindibles.

Cristian Bonin es el cura párroco de la ciudad de Choele Choel, él llegó a esa localidad en febrero del 2011, el mismo año en que llegaba Daniel para trabajar en el raleo. Cristian estuvo junto a Gualberto Solano desde los primeros momentos en que inició el pedido de justicia por su hijo.

“Ahora, después de escuchar el fallo estoy bajo un aturdimiento lindo, a medida que se iban pronunciando y leyendo el fallo era como que un montón de momentos vinculados a Gualberto, a la búsqueda, de detalles de estos 7 años, venían solos, sin que uno los provoque, y venían y te abrazaban. Hoy no es un día de festejo, esto es solo algo que estábamos esperando, hoy es un día donde hay un poquito más de paz. Hace un ratito me abrazaba con Romi, con Maira, con Julio (familiares de Daniel Solano) y creo que hoy este abrazo entre Gualberto y Daniel que tenemos en nuestras remeras, hoy en el lugar en que se encuentran está ocurriendo, lo que la justicia favorece es eso, la experiencia de un poco de paz real. Y, ojalá,  después, a medida que vaya pasando un poco más de tiempo, que esto vaya transcurriendo, seamos capaces de transformar todo lo pasó hoy en un aprendizaje, porque esto que hoy afirma el Poder Judicial nosotros lo sabíamos ya en el 2012 y estamos en 2018, y en todos estos años a uno le ha tocado escuchar miles de veces a jueces, a fiscales, a políticos decir miles de cosas, incluso de altos funcionarios entre ellos Pichetto,“hay que respetar los tiempos de la justicia” pero nosotros decimos que son los tiempos de la impunidad porque cuando un poder judicial funciona con los tiempos de la impunidad  tiene mucho que cuestionarle a lo que sucede en un día como hoy, pasaron 7 años, esos años se llevaron vidas, entre esas la de Gualberto. Entonces tenemos que saber que como parte de nuestra ciudadanía tenemos que cuestionar los tiempos de los jueces, de los fiscales, que actúan entorpeciendo y encubriendo. De un encubrimiento obsceno donde se complementan jueces, fiscales y se convierten en auxiliares de los culpables para proteger delitos, eso hay que transformarlo. No hay justicia si en Valle Medio, en Alto Valle o en la provincia de Río Negro se siguen reproduciendo escenarios de explotación y de muerte, porque esto en el ámbito de lo rural sigue aconteciendo y en el urbano también, hoy hay un grito de justicia, pero si salgo a la calle y se sigue explotando, el salario sigue siendo bajo, ¿cuál es la justicia? Por eso, hoy nos queda un poquito más de paz, pero a Daniel hay que  seguir buscándolo, eso es algo pendiente, y hay que seguir avanzando para abarcar a todos los autores y coautores que antes, durante y después de la muerte y la desaparición de Daniel intervinieron desfavoreciendo el esclarecimiento y el hallazgo de Daniel. En este hay un delito que se sigue ejecutando, el cuerpo de Daniel sigue desaparecido, entonces hay gente que sabe dónde está o presume donde puede estar y no lo dice entonces no se puede trabajar sobre eso entonces si somos cómplices de eso no hay justicia, hay que seguir trabajando. Pero hoy es hoy, y este abrazo es el que ellos se deben estar dando y su familiares en el norte” dice mientras agita su remera donde una fotografía de Gualberto y Daniel se abrazan de lleno mirando hacia adelante. Escuchar a Cristian y que no se escapen las lágrimas por todos lados es un acto imposible, algo de su templanza y su claridad atraviesa los poros de quien lo tiene en frente. Cristian es el claro ejemplo de que la iglesia si quiere ser algo, debería ser como él.

Marcela Torres es integrante de familiares y amigos de Daniel Solano, está presente en la lucha desde el inicio, desde que escuchó a Gualberto por primera vez reclamar por su hijo.

 “Acompaño esta lucha casi desde el principio , y acá estoy, volviendo para casa con muchas emociones, quizá la más fuerte es la de amargura y de tristeza por no haberlo podido compartir con Gualberto este paso hacia muchas cosas están faltando, este es el primer hilo que se agarra y me parece que falta un poco más. Nunca tuvimos dudas, siempre sentimos que Sergio y Leandro habían hecho muy bien su trabajo, sí teníamos dudas de la justicia, porque fue la que mató a Gualberto, seis años y medio haciéndolo esperar, lo mataron con la injusticia. Yo era ama de casa, dejé todo lo que estaba haciendo y me hice parte de esta lucha, mi hija tenía 10 años, ahora tiene 17 y está acá viajando conmigo, siendo parte, porque esto es lo que le quiero enseñar, que no esperes que te pase a vos para hacer. En mi caso mis hermanos y mi padre trabajaron mucho tiempo para Expofrut y estaba tan implementada la cuestión de la explotación que uno no se daba cuenta, entonces ponerse a pensar y develar es un aprendizaje, el no conformarse. Yo tenía 30 años cuando iniciamos en esta causa, aprendí mucho. Gualberto me enseñó a luchar, él no se quedó esperando allá a que la justicia le de una respuesta, él se vino acá, y desde un silencio que hablaba mucho nos enseñó a luchar, a mí que soy muy gritona y que a él no le gustaban mucho mis modos me enseñó que algunas veces hay que dejar de gritar para escuchar un poco. Creo que como pueblo aprendimos que hay que exigir y que realmente hace falta un cambio profundo en la justicia, estos 4 abogados que tenían los policías no son cualquier abogado, acá en la provincia siempre son los que defienden a delincuentes como ellos y que están metidos en las sedes judiciales. No sé cómo podemos influenciar nosotros, no sé en qué podemos, pero creo que es momento en que nos empecemos a hacer esa pregunta, cómo nosotros podemos hacer para cambiar esto. Cómo influir, cómo manifestarnos, es importante saber que en nuestra provincia algo tiene que cambiar, porque por ejemplo hoy no se enjuició a Mariza Bosco que es la principal encubridora de la causa, no se enjuició a Bodrato, a Zornita… a gente que entorpeció totalmente, porque ellos son la justicia de Choele Choel, eso me parece que es fundamental, que se debería dar. Después hay otros policías que están implicados y que no están mencionados. Hoy nos dieron esa sensación “acá les estregamos esto, calmensé” pero si hay algo que aprendimos es a no conformarnos, esto no nos calma nada, Gualberto nos enseñó esto, a él le hicieron pasar horas mirando videos cuando llegó y él no se conformó con eso. Es muy fuerte lo que ha pasado, no es solo esto que uno manifiesta sino las muchas cosas que han pasado, los policías se encargaban de apretar a los testigos, un comisario también por los pasillos apretando testigos, han pasado muchas cosas en estos meses de juicio, como en estos 7 años. Hace unos días Sergio me decía que la justicia da por hecho que sabemos cuáles son nuestros derechos y no, no es así, no lo sabemos, nosotros debemos aprender cuales son, qué tenemos que hacer y cómo. Por otro lado creo que la manifestación es importantísima, lo hemos hecho muy visible ahí, en Choele, manifestarse ayuda, pienso que nosotros como pueblo tenemos la posibilidad de cambiar muchas cosas, pero debemos estar atentos y ver dónde”. Marcela es clara y contundente, la lucha sirve, es aprendizaje, es construcción y sobre todo es la vía necesaria para cambiar todo aquello que deba ser cambiado.

solano1Caso Solano: el inicio del fin de la impunidad
imagen_4225Daniel Francisco Solano presente, ahora y siempre


 

 

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